Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Salvad a la soldado
Lynch
Las
Fuerzas Especiales y la CIA logran su éxito más espectacular de la
guerra
La Segunda Guerra
del Golfo ha encontrado ya a su heroína: Jessica Lynch, la all-American
Girl de 19 años que se vistió ingenuamente de soldado para pagarse la
Universidad y acabó pasando 10 días de tormento en manos del enemigo en
Irak.
Las
televisiones nos ofrecieron ayer detalles de la operación rescate desde
todos los ángulos posibles. «Esta es una historia que acabará
probablemente en película», nos advirtió emocionada la presentadora de
la CNN. Tal y como nos la contaron, la escribimos...
Jessica Lynch fue rescatada del hospital Sadam, en Nasiriya, en una
espectacular acción conjunta de la CIA, los Navy Seals y los Army
Rangers, con la ayuda inestimable de los Marines, que abrieron fuego en
la otra punta de la ciudad para distraer a las fuerzas iraquíes.
La
soldado fue localizada gracias al chivatazo de un desertor iraquí, que
dijo conocer el paradero de algunos de los 15 soldados de la 507ª
Brigada de Mantenimiento que fueron hechos prisioneros el pasado 23 de
marzo.
Así fue
cómo la CIA logró identificar el hospital donde, según el mismo relato,
se encontraba Jessica Lynch, la más joven de la brigada, que trabajaba
como encargada de suministros. La muchacha estaba herida de bala en
brazos y piernas, pero seguía con vida.
Los
soldados de elite, armados con fusiles de asalto, granadas de mano y
equipos de visión nocturna, lograron penetrar en el hospital entre el
fuego cruzado de las tropas norteamericanas y milicianos iraquíes.
Durante el asedio a Nasiriya, el hospital había sido utilizado como
puesto de mando militar, lo que hizo temer una férrea resistencia de los
iraquíes.
El
Comando Central norteamericano no facilitó excesivos detalles sobre la
operación, ni precisó si las unidades especiales tuvieron que hacer
frente directamente a soldados iraquíes armados para poder liberar a
Jessica Lynch.
«América es una nación que no deja a sus héroes atrás», explicó el
portavoz del Comando Central en Qatar, Jim Wilkinson, a la hora de
justificar el despliegue inusitado de fuerzas más allá de las líneas
enemigas.
«Algunas almas valientes pusieron sus vidas en riesgo», añadió con
tintes épicos el general Vincent Brooks, que describió cómo la operación
se llevó a cabo a medianoche y exigió la participación de decenas de
soldados de elite, protegidos por patrullas de combate.
El
caso es que la brigada de rescate consiguió abrirse paso hasta el
hospital, y después de sortear varios cadáveres llegaron a la habitación
donde languidecía Jessica, la sacaron en una camilla y la llevaron hasta
un helicóptero Black Hawk.
Una
grabación de vídeo casera, pobre de luz y con mucho grano, consagró para
la historia el momento crucial de Salvad a la soldado Jessica, cuando la
joven era conducida hasta el vientre del helicóptero. El Departamento
de Defensa distribuyó también ayer una foto de la soldado recién
rescatada, envuelta en la bandera norteamericana y mirando pesarosamente
a la cámara.
«La
muchacha está en buenas condiciones», dijo ayer el capitán Jay La Rossa.
«Tiene las dos piernas rotas y un brazo fracturado, pero está consciente
y esperamos que pueda recuperarse pronto».
Las
unidades de elite rescataron también 11 cuerpos sin vida en el hospital;
al menos dos de ellos fueron identificados en el acto como soldados
norteamericanos. Oficialmente, la misión fue un éxito total. No hubo que
lamentar bajas ni heridos entre el comando de rescate.
El
alborozo de los militares norteamericanos, necesitados como estaban de
una historia de película que subiera su moral, fue compartido obviamente
ayer por George W. Bush. Según el portavoz presidencial, Ari
Fleischer, Bush celebró el éxito del rescate a las 4.50 de la tarde del
martes, cuando le transmitió la noticia el secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld. Bush estaba al tanto de la operación de «máximo riesgo», que
no requirió sin embargo su aprobación personal.
«El
presidente está tremendamente orgulloso de la labor del equipo de
rescate que puso en riesgo su propia vida para librar a un soldado de la
cautividad», dijo Fleischer. «El presidente está lleno de alegría por
Jessica Lynch y su familia, pero también está preocupado por el resto de
los soldados perdidos en acción y por supuesto por los que han perdido
su vida».
Las
cámaras cambiaron pronto de escenario y corrieron raudas ayer a
Palestine, el pueblo natal de Jessica Lynch en Virginia Occidental, que
cuenta con un 15% de paro, una de las cuotas más altas del país. Los
palestinos de Estados Unidos celebraron el rescate con fuegos
artificiales y con fiesta por todo lo alto en la casa de los Lynch.
«Cuando
me contaron que mi hija estaba viva, creí que se trataba de una broma»,
explicó el padre, Greg Lynch. «Tardé en aceptar la noticia y en
hacerme a la idea de que era el propio Ejército el que me estaba
llamando... Estamos tan orgullosos de los que arriesgaron su vida para
salvarla. Ahora sólo esperamos que nuestras tropas vuelvan sanas y
salvas».
El
hermano mayor de Jessica, Gregory, soldado como ella, destacó también el
heroísmo de las tropas: «Han hecho un trabajo maravilloso...Sabía que
estaba viva y sabía que la iban a rescatar. Aunque no pensé que fuera
tan pronto».
La
foto del rescate de Jessica rivalizó ayer con la que se hizo la chica,
sonriente y con fondo de barras y estrellas, nada más alistarse en el
Ejército. También nos ofrecieron instantáneas de la rubia protagonista
en su último año de instituto, con vaqueros y sentada en un árbol.
Al
parecer, la chica ambicionaba estudiar una carrera universitaria y firmó
un contrato con el Ejército para poder costearse los estudios. Había
sido asignada a la base de Fort Bliss, Texas.Nunca había estado en el
extranjero.
Ayer se
recuperaba de sus heridas «en un lugar controlado por la coalición». Por
la noche, Jessica fue trasladada al hospital militar norteamericano
Landstuhl en Alemania y no se descarta que pueda regresar a EEUU esta
misma semana. A la vuelta, seguramente, la estarán esperando ofertas
para publicar un libro y adaptar su historia a la televisión o al cine.
Jessica, que acababa de cumplir dos años en el Ejército, había renovado
por otros cuatro en vísperas de la guerra contra Irak.
Fuente: El Mundo
03/04/2003