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Jueves 3 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Salvad a la soldado Lynch

Las Fuerzas Especiales y la CIA logran su éxito más espectacular de la guerra

La Segunda Guerra del Golfo ha encontrado ya a su heroína: Jessica Lynch, la all-American Girl de 19 años que se vistió ingenuamente de soldado para pagarse la Universidad y acabó pasando 10 días de tormento en manos del enemigo en Irak.

 

Las televisiones nos ofrecieron ayer detalles de la operación rescate desde todos los ángulos posibles. «Esta es una historia que acabará probablemente en película», nos advirtió emocionada la presentadora de la CNN. Tal y como nos la contaron, la escribimos...

Jessica Lynch fue rescatada del hospital Sadam, en Nasiriya, en una espectacular acción conjunta de la CIA, los Navy Seals y los Army Rangers, con la ayuda inestimable de los Marines, que abrieron fuego en la otra punta de la ciudad para distraer a las fuerzas iraquíes.

La soldado fue localizada gracias al chivatazo de un desertor iraquí, que dijo conocer el paradero de algunos de los 15 soldados de la 507ª Brigada de Mantenimiento que fueron hechos prisioneros el pasado 23 de marzo.

Así fue cómo la CIA logró identificar el hospital donde, según el mismo relato, se encontraba Jessica Lynch, la más joven de la brigada, que trabajaba como encargada de suministros. La muchacha estaba herida de bala en brazos y piernas, pero seguía con vida.

Los soldados de elite, armados con fusiles de asalto, granadas de mano y equipos de visión nocturna, lograron penetrar en el hospital entre el fuego cruzado de las tropas norteamericanas y milicianos iraquíes. Durante el asedio a Nasiriya, el hospital había sido utilizado como puesto de mando militar, lo que hizo temer una férrea resistencia de los iraquíes.

El Comando Central norteamericano no facilitó excesivos detalles sobre la operación, ni precisó si las unidades especiales tuvieron que hacer frente directamente a soldados iraquíes armados para poder liberar a Jessica Lynch.

«América es una nación que no deja a sus héroes atrás», explicó el portavoz del Comando Central en Qatar, Jim Wilkinson, a la hora de justificar el despliegue inusitado de fuerzas más allá de las líneas enemigas.

«Algunas almas valientes pusieron sus vidas en riesgo», añadió con tintes épicos el general Vincent Brooks, que describió cómo la operación se llevó a cabo a medianoche y exigió la participación de decenas de soldados de elite, protegidos por patrullas de combate.

El caso es que la brigada de rescate consiguió abrirse paso hasta el hospital, y después de sortear varios cadáveres llegaron a la habitación donde languidecía Jessica, la sacaron en una camilla y la llevaron hasta un helicóptero Black Hawk.

Una grabación de vídeo casera, pobre de luz y con mucho grano, consagró para la historia el momento crucial de Salvad a la soldado Jessica, cuando la joven era conducida hasta el vientre del helicóptero. El Departamento de Defensa distribuyó también ayer una foto de la soldado recién rescatada, envuelta en la bandera norteamericana y mirando pesarosamente a la cámara.

«La muchacha está en buenas condiciones», dijo ayer el capitán Jay La Rossa. «Tiene las dos piernas rotas y un brazo fracturado, pero está consciente y esperamos que pueda recuperarse pronto».

Las unidades de elite rescataron también 11 cuerpos sin vida en el hospital; al menos dos de ellos fueron identificados en el acto como soldados norteamericanos. Oficialmente, la misión fue un éxito total. No hubo que lamentar bajas ni heridos entre el comando de rescate.

El alborozo de los militares norteamericanos, necesitados como estaban de una historia de película que subiera su moral, fue compartido obviamente ayer por George W. Bush. Según el portavoz presidencial, Ari Fleischer, Bush celebró el éxito del rescate a las 4.50 de la tarde del martes, cuando le transmitió la noticia el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Bush estaba al tanto de la operación de «máximo riesgo», que no requirió sin embargo su aprobación personal.

«El presidente está tremendamente orgulloso de la labor del equipo de rescate que puso en riesgo su propia vida para librar a un soldado de la cautividad», dijo Fleischer. «El presidente está lleno de alegría por Jessica Lynch y su familia, pero también está preocupado por el resto de los soldados perdidos en acción y por supuesto por los que han perdido su vida».

Las cámaras cambiaron pronto de escenario y corrieron raudas ayer a Palestine, el pueblo natal de Jessica Lynch en Virginia Occidental, que cuenta con un 15% de paro, una de las cuotas más altas del país. Los palestinos de Estados Unidos celebraron el rescate con fuegos artificiales y con fiesta por todo lo alto en la casa de los Lynch.

«Cuando me contaron que mi hija estaba viva, creí que se trataba de una broma», explicó el padre, Greg Lynch. «Tardé en aceptar la noticia y en hacerme a la idea de que era el propio Ejército el que me estaba llamando... Estamos tan orgullosos de los que arriesgaron su vida para salvarla. Ahora sólo esperamos que nuestras tropas vuelvan sanas y salvas».

El hermano mayor de Jessica, Gregory, soldado como ella, destacó también el heroísmo de las tropas: «Han hecho un trabajo maravilloso...Sabía que estaba viva y sabía que la iban a rescatar. Aunque no pensé que fuera tan pronto».

La foto del rescate de Jessica rivalizó ayer con la que se hizo la chica, sonriente y con fondo de barras y estrellas, nada más alistarse en el Ejército. También nos ofrecieron instantáneas de la rubia protagonista en su último año de instituto, con vaqueros y sentada en un árbol.

Al parecer, la chica ambicionaba estudiar una carrera universitaria y firmó un contrato con el Ejército para poder costearse los estudios. Había sido asignada a la base de Fort Bliss, Texas.Nunca había estado en el extranjero.

Ayer se recuperaba de sus heridas «en un lugar controlado por la coalición». Por la noche, Jessica fue trasladada al hospital militar norteamericano Landstuhl en Alemania y no se descarta que pueda regresar a EEUU esta misma semana. A la vuelta, seguramente, la estarán esperando ofertas para publicar un libro y adaptar su historia a la televisión o al cine. Jessica, que acababa de cumplir dos años en el Ejército, había renovado por otros cuatro en vísperas de la guerra contra Irak.

Fuente: El Mundo
03/04/2003

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