Seguridad Pública y Protección Civil
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«Espero que seamos
capaces de evitar una hambruna masiva»
James Morris está
al frente de la organización humanitaria más importante del mundo. Al
año, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU que él dirige da
de comer a 80 millones de personas en 82 países. Sin embargo, en la
actualidad, este estadounidense encanecido y fondón prácticamente sólo
tiene ojos para un único país: Irak. En nombre de Irak, está decidido a
recaudar 1.300 millones de dólares con los que evitar una catástrofe
humana.
Su
idea, que expuso ayer en Londres, es poner en marcha un
programa de seis meses de duración que durante los primeros 30 días se
concentre en satisfacer las necesidades básicas de los refugiados y de
los desplazados internos a causa del conflicto, que en los dos meses
siguientes se ocupe de alimentar al conjunto de la población iraquí (26
millones) y que en su fase final se centre en los colectivos más
vulnerables (mujeres, niños, refugiados...), partiendo de la base de que
para entonces el programa Petróleo por alimentos se habrá reanudado.
Su plan tiene un problema: da por sentado que a finales de abril la
guerra habrá concluido.
Pregunta.- ¿De qué manera la duración del conflicto puede afectar a sus
planes de ayuda humanitaria en Irak?
Respuesta.- Obviamente, cuanto más dure el conflicto más difícil será la
situación. Nuestro personal no regresará a Irak hasta que la situación
sea segura. Los empleados de la ONU fueron los últimos en abandonar el
país y aún quedan allí un número importante de ellos. En los últimos
meses el sistema nacional de distribución de alimentos gestionado por
los iraquíes ha funcionado bastante bien, cubriendo el sur y la parte
central del país. El PMA ha estado suministrando comida a unos cuatro
millones de kurdos en el norte. Cada mes hemos aumentado un poco la
cantidad de alimentos que distribuíamos, pensando en que cuando empezara
el conflicto la gente pudiese contar con algunas reservas. Creemos que
la gente tiene ahora mismo alimentos suficientes para resistir un
conflicto que se prolongue durante cinco o seis semanas. A partir de ese
punto, es vital que podamos reiniciar nuestras operaciones.
P.- Y
si la guerra se prolonga más allá de las cinco o seis semanas, ¿el PMA
no reanudará su programa de ayuda humanitaria en Irak, aún a sabiendas
de que para entonces la población habrá agotado sus reservas de comida?
R.-
Nuestra política es muy clara al respecto: no intervenimos en lugares
que pueden resultar peligrosos para nuestro personal.Si yo tuviera la
habilidad de detener las hostilidades, ya lo habría hecho. Pero lo que
no puedo es poner en peligro al personal humanitario. Los trabajadores
humanitarios ya asumen demasiados riegos en este tipo de situaciones,
siendo los últimos en abandonar el país. Para que se haga una idea, han
muerto más personas que hacían tareas humanitarias para la ONU que
cascos azules.
P.- Y
si la guerra se prolonga más allá de finales de abril, ¿tienen ustedes
algún plan B?
R.-
Nuestro plan es que esto no se prolongue durante mucho tiempo y que
alcancemos pronto un punto en el que sea seguro para nuestro personal
poder entrar en Irak.
P.-
Pero en caso de que no sea así, ¿contemplan, por ejemplo, la posibilidad
de lanzar alimentos desde el aire?
R.- Hay
muchas opciones, pero no voy a hablar de ellas en este momento. Hemos
lanzado comida desde el aire en muchos lugares, pero no es algo que nos
guste hacer. No es la manera más eficiente de hacer nuestro trabajo.
P.-
Dice usted que ésta puede ser la operación humanitaria más importante
que se haya llevado a cabo nunca. Dada la mala salud de gran parte de la
población y su dependencia de la ayuda alimentaria, ¿no cree que es casi
inevitable que haya un número elevado de víctimas?
R.- No, no
creo que sea inevitable. Creo, eso sí, que vamos a tener que hacer
frente a unas circunstancias muy difíciles. Efectivamente, la población
iraquí es muy dependiente de la distribución gubernamental de alimentos.
El 60% de los iraquíes recibe toda su comida de la red de distribución
pública de alimentos. Y el 100% de los iraquíes recibe al menos parte de
su comida del sistema público de distribución. Pero soy optimista. Si el
conflicto se prolonga durante mucho tiempo, la dinámica cambiará. Pero
espero que con la comida que los iraquíes han podido almacenar, con la
que va en camino, con la que nos disponemos a comprar, seamos capaces de
evitar una hambruna masiva y una gigantesca catástrofe humana.No puedo
precisar cuánto tiempo. Lo que le puedo decir es que ya hemos
distribuido alimentos para cinco, seis, siete semanas.Y que después de
ese punto damos por sentado que tendremos que intervenir.
P.- En
los últimos días, hemos visto el caos que ha acompañado a la
distribución de comida entre la población iraquí por parte de los
soldados aliados. ¿Qué opina?
R.- No voy
a hacer ningún comentario al respecto. Pero, por favor, no interprete mi
silencio como un comentario negativo.
P.-
¿Contempla el PMA la posibilidad de utilizar militares para llevar a
cabo la distribución de comida?
R.- No.
P.- ¿Y
confía en que España colabore económicamente con su plan de ayuda para
Irak?
R.- España
nos ha ayudado mucho en las operaciones especiales que hemos puesto en
marcha, algo por lo que le estamos profundamente agradecidos. España es
uno de los países con los que más estamos trabajando en este momento con
miras a estrechar sus lazos con el PMA. España es un país con una gran
tradición religiosa y humanitaria y esperamos que sea uno de nuestros
más importantes colaboradores en los próximos años.
Fuente: El Mundo
01/04/2003