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Viernes 4 de abril de 2003


Seguridad Pública y Protección Civil

«Espero que seamos capaces de evitar una hambruna masiva»

James Morris está al frente de la organización humanitaria más importante del mundo. Al año, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU que él dirige da de comer a 80 millones de personas en 82 países. Sin embargo, en la actualidad, este estadounidense encanecido y fondón prácticamente sólo tiene ojos para un único país: Irak. En nombre de Irak, está decidido a recaudar 1.300 millones de dólares con los que evitar una catástrofe humana.

 

Su idea, que expuso ayer en Londres, es poner en marcha un programa de seis meses de duración que durante los primeros 30 días se concentre en satisfacer las necesidades básicas de los refugiados y de los desplazados internos a causa del conflicto, que en los dos meses siguientes se ocupe de alimentar al conjunto de la población iraquí (26 millones) y que en su fase final se centre en los colectivos más vulnerables (mujeres, niños, refugiados...), partiendo de la base de que para entonces el programa Petróleo por alimentos se habrá reanudado. Su plan tiene un problema: da por sentado que a finales de abril la guerra habrá concluido.

Pregunta.- ¿De qué manera la duración del conflicto puede afectar a sus planes de ayuda humanitaria en Irak?

Respuesta.- Obviamente, cuanto más dure el conflicto más difícil será la situación. Nuestro personal no regresará a Irak hasta que la situación sea segura. Los empleados de la ONU fueron los últimos en abandonar el país y aún quedan allí un número importante de ellos. En los últimos meses el sistema nacional de distribución de alimentos gestionado por los iraquíes ha funcionado bastante bien, cubriendo el sur y la parte central del país. El PMA ha estado suministrando comida a unos cuatro millones de kurdos en el norte. Cada mes hemos aumentado un poco la cantidad de alimentos que distribuíamos, pensando en que cuando empezara el conflicto la gente pudiese contar con algunas reservas. Creemos que la gente tiene ahora mismo alimentos suficientes para resistir un conflicto que se prolongue durante cinco o seis semanas. A partir de ese punto, es vital que podamos reiniciar nuestras operaciones.

P.- Y si la guerra se prolonga más allá de las cinco o seis semanas, ¿el PMA no reanudará su programa de ayuda humanitaria en Irak, aún a sabiendas de que para entonces la población habrá agotado sus reservas de comida?

R.- Nuestra política es muy clara al respecto: no intervenimos en lugares que pueden resultar peligrosos para nuestro personal.Si yo tuviera la habilidad de detener las hostilidades, ya lo habría hecho. Pero lo que no puedo es poner en peligro al personal humanitario. Los trabajadores humanitarios ya asumen demasiados riegos en este tipo de situaciones, siendo los últimos en abandonar el país. Para que se haga una idea, han muerto más personas que hacían tareas humanitarias para la ONU que cascos azules.

P.- Y si la guerra se prolonga más allá de finales de abril, ¿tienen ustedes algún plan B?

R.- Nuestro plan es que esto no se prolongue durante mucho tiempo y que alcancemos pronto un punto en el que sea seguro para nuestro personal poder entrar en Irak.

P.- Pero en caso de que no sea así, ¿contemplan, por ejemplo, la posibilidad de lanzar alimentos desde el aire?

R.- Hay muchas opciones, pero no voy a hablar de ellas en este momento. Hemos lanzado comida desde el aire en muchos lugares, pero no es algo que nos guste hacer. No es la manera más eficiente de hacer nuestro trabajo.

P.- Dice usted que ésta puede ser la operación humanitaria más importante que se haya llevado a cabo nunca. Dada la mala salud de gran parte de la población y su dependencia de la ayuda alimentaria, ¿no cree que es casi inevitable que haya un número elevado de víctimas?

R.- No, no creo que sea inevitable. Creo, eso sí, que vamos a tener que hacer frente a unas circunstancias muy difíciles. Efectivamente, la población iraquí es muy dependiente de la distribución gubernamental de alimentos. El 60% de los iraquíes recibe toda su comida de la red de distribución pública de alimentos. Y el 100% de los iraquíes recibe al menos parte de su comida del sistema público de distribución. Pero soy optimista. Si el conflicto se prolonga durante mucho tiempo, la dinámica cambiará. Pero espero que con la comida que los iraquíes han podido almacenar, con la que va en camino, con la que nos disponemos a comprar, seamos capaces de evitar una hambruna masiva y una gigantesca catástrofe humana.No puedo precisar cuánto tiempo. Lo que le puedo decir es que ya hemos distribuido alimentos para cinco, seis, siete semanas.Y que después de ese punto damos por sentado que tendremos que intervenir.

P.- En los últimos días, hemos visto el caos que ha acompañado a la distribución de comida entre la población iraquí por parte de los soldados aliados. ¿Qué opina?

R.- No voy a hacer ningún comentario al respecto. Pero, por favor, no interprete mi silencio como un comentario negativo.

P.- ¿Contempla el PMA la posibilidad de utilizar militares para llevar a cabo la distribución de comida?

R.- No.

P.- ¿Y confía en que España colabore económicamente con su plan de ayuda para Irak?

R.- España nos ha ayudado mucho en las operaciones especiales que hemos puesto en marcha, algo por lo que le estamos profundamente agradecidos. España es uno de los países con los que más estamos trabajando en este momento con miras a estrechar sus lazos con el PMA. España es un país con una gran tradición religiosa y humanitaria y esperamos que sea uno de nuestros más importantes colaboradores en los próximos años.

Fuente: El Mundo
01/04/2003

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