Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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El
control del espacio aéreo
Las muertes
de jóvenes soldados a causa del “fuego amigo” salta a los medios
diariamente. Es fácil aducir que es causa de fallos garrafales en la
coordinación de las operaciones entre los aliados, pero las cuestiones
son mucho más complejas.
Diariamente saltan a los medios de comunicación social las muertes,
los derribos de aviones y helicópteros y la destrucción de algún que
otro vehículo a causa del “fuego amigo”, teniéndose que dar
explicaciones, disculpas y condolencias cuando este fratricidio se
produce entre los fuerzas de los ejércitos coaligados, Estados Unidos e
Inglaterra.
Numerosos amigos me preguntan que cómo puede suceder esto y lo achacan a
una mala coordinación en las operaciones entre las unidades terrestres y
las aéreas y navales. La prensa también analiza el hecho y deduce los
mismos resultados, es decir “fallos garrafales” entre los estados
mayores aliados.
La verdad que el fratricidio ha sido uno de los problemas a resolver y
no resuelto en la guerra moderna desde la Segunda Guerra Mundial, en
donde se dieron casos flagrantes de ello, sin que nada se pudiera hacer
salvo lamentarlo.
Las bajas propias por fuego amigo se producen generalmente en aire y
tierra, porque una de las cuestiones más complicadas en una acción
bélica es la coordinación del espacio aéreo. No hace falta más que
recordar que para el vuelo de las aeronaves comerciales, se ha
establecido una organización muy compleja, sobre la base de distribución
de responsabilidades en el control del espacio aéreo, la existencia de
controladores, radares de seguimiento, rutas aéreas a distintas alturas,
planes de vuelo, traspondedores en los aviones que permiten una
identificación automática desde tierra de todas las características de
dicho vuelo, y un conjunto de normas operativas y técnicas, que
proporcionan un alto grado de seguridad, sin que se descarten errores
técnicos y humanos y choques de aviones en el aire. Pues bien si
pensamos que el espacio aéreo de Irak está surcado por icontables
aviones, procedentes de los cuatros puntos cardinales, por helicópteros
de las divisiones terrestres (cada división tiene su unidad de
helicóptero y gran parte, por ejemplo del Séptimo de Caballería, utiliza
también este medio), por los misiles lanzados desde los barcos y
plataformas aéreas, por los proyectiles y cohetes de la artillería y de
los carros de combate (en España al tanque se le denomina de esa forma),
etc., nos podemos hacer idea de su complejidad.
Esta complejidad se acrecentaría si el adversario dispusiera de alguna
capacidad de detentar el espacio aéreo, en donde las tropas aliadas
tendrían que hacer uso intensivo de sus medios antiaéreos, sobre la base
de cañones y misiles de corto y medio alcance, y en donde se podría
confundir un objeto volador propio como enemigo y se produciría su
derribo, acción, desgraciadamente usual, y causa de la mayoría de los
derribos, problema que se arrastra desde 1940.
En el ámbito terrestre la coordinación también tiene mucha complejidad.
Las unidades terrestres se mueven por el terreno, siendo imposible
determinar exactamente el lugar donde se encuentran, por lo que se
pueden confundir el movimiento de unidades propias con las enemigas. Hay
que tener en cuenta que lo visto en las películas de que el piloto
observa visualmente la columna de vehículos y se apresta a atacarlo, no
es como se desarrolla actualmente la acción, debido a que en el pasado
los aviones volaban a 200 o 300 kilómetros por hora y ahora lo hacen a
más de mil, precisamente para evadirse del fuego enemigo. La columna se
detecta en el radar de a bordo, se comunica al elemento de control del
espacio aéreo, y éste si no lo tiene identificado como amigo, ordena o
no veta la acción de fuego.
Otra causa del “fuego amigo” es cuando se realiza “fuegos de apoyo” en
beneficio de las tropas que avanzan en primera línea, constituyendo una
barrera de fuego delante de las mismas para protegerla del enemigo.
Se recomienda que esa barrera se produzca lo más próximo a las tropas
propias, única forma de proporcionarle una eficaz protección, pero tiene
como contrapartida que se pueden producir bajas propias cuando las
unidades avanzan momentáneamente más rápido de los previsto y se produce
una leve descoordinación.
El autor de esta líneas, ha realizado en su época militar el curso de
apoyo aéreo y se ha encontrado en maniobras en situaciones de
complejidad y de riesgo por estas causas, sin que el número de elementos
que aprovechaban el espacio aéreo fuera especialmente abundante, por lo
que en un espacio saturado, como es el iraquí, las situaciones de
peligro se multiplican por mil y el fratricidio se produce
desgraciadamente. Qué ello es un fallo tecnológico o humano, evidente,
qué estoy seguro que cada vez que se produce se toman las medidas para
subsanarlo en el futuro, desde luego, pero que volverán a repetirse,
también desde luego, porque en una guerra, las situaciones son tan
cambiantes y no puede decirse que una sea casi asimilable a otra.
Los que más sienten este hecho son los propios combatientes, tengamos
comprensión por ello y nuestras condolencias.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es