Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Los
comerciantes de Bagdad disparan contra los ladrones
Bagdad sigue siendo «un lugar
peligroso», ha declarado un oficial aliado, según el cual las fuerzas
anglo-estadounidenses «cubren ahora entre 50 y 60 por ciento del
territorio iraquí». Algunos comerciantes dispararon hoy contra
ladrones que intentaban saquear sus tiendas aprovechando el caos
reinante en la capital. En el centro de la ciudad, los comerciantes,
armados con pistolas, fusiles y barras de hierro, montaban guardia
ante sus tiendas y ahuyentaban a los ladrones, muchos de ellos
jóvenes, niños y mujeres.
Las residencias del hijo mayor del presidente Sadam Husein, Udai, de
su hija Hala, y de su medio-hermano Watban, también fueron saqueadas
bajo la mirada de los soldados estadounidenses. La Embajada alemana y
el centro cultural francés sufrieron la misma suerte.
Fuentes médicas aseguraron que hay varias decenas de personas que
recibieron heridas de bala en estos enfrentamientos y que llegaron a
diferentes hospitales en las últimas horas. Durante la noche, los
habitante se encerraron en sus casas cuando la ciudad se precipitaba
en el caos, con bandas improvisadas que saquearon e incendiaron
ministerios, edificios oficiales y residencias de dignatarios.
Por lo menos cinco ministerios y un mercado estaban en llamas la
pasada la noche en Bagdad, donde incluso los hospitales fueron objeto
de saqueos y ataques sin provocar la menor reacción de parte de las
tropas estadounidenses. Los soldados dijeron no tener órdenes de
intervenir.
Un día después de la entrada espectacular y la ocupación de Bagdad
por las tropas estadounidenses, un militar estadounidense murió en un
atentado suicida en el centro de la capital, donde aún se producían
combates esporádicos durante todo el día. En el centro, helicópteros
estadounidenses participaron en enfrentamientos entre grupos de «fedayines»
de Sadam y tropas estadounidenses, según una periodista de AFP.
Un fotógrafo vio unos veinte cadáveres iraquíes tirados en las
aceras o al interior de vehículos calcinados al sur de la capital.
Cerca de una mezquita al norte de Bagdad, cinco civiles murieron y
seis heridos resultaron en combates, según testigos. Un oficial
estadounidense había anunciado antes que un infante de marina había
muerto y que otros 20 resultaron heridos en enfrentamientos.
Por su parte, Estados Unidos reiteró su demanda de cierre de las
misiones diplomáticas iraquíes en el mundo, de confiscación de sus
bienes y de la expulsión de los diplomáticos de alto rango.
En el sur del país, la exasperación crecía entre los habitantes de
Basora, la segunda ciudad de Iraq, frente a la anarquía que también
imperaba en ésta en ausencia de toda autoridad local y de policía, y
la aparente impasibilidad de las tropas británicas. En Najaf, en el
sur de Irak, Abdel Majid al Joi, un jefe chií moderado pero
cuestionado en el seno de su comunidad, fue asesinado el jueves.
Estados Unidos «condenó firmemente» este asesinato calificado por el
ministro británico de Exteriores Jack Straw de «tragedia espantosa».
En cuanto al destino del presidente iraquí Sadam Husein, éste sigue
siendo un misterio.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, declaró hoy a
una cadena de televisión indonesia no saber si Sadam Husein estaba
muerto o vivo, agregando que su suerte «ya no es más (algo)
realmente importante» ahora que el régimen iraquí se desplomó.
En el plano diplomático, el presidente ruso, Vladimir Putin; el
francés, Jacques Chirac y el canciller alemán, Gerhard Schroeder,
opuestos a la guerra en Irak, se reúnen hoy por la tarde en San
Petersburgo, para ponerse de acuerdo sobre la actitud que adoptarán
después de la victoria estadounidense en Iraq.
En Kirkuk, uno de los comandantes
militares de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), el general «Mam»
Rostan, anunció hoy que los combatientes kurdos habían recibido orden
de abandonar la ciudad. La llegada de combatientes kurdos a las dos
más importantes ciudades petroleras del norte de Irak, Kirkuk y Mosul,
acrecentó las preocupaciones de Turquía. El jefe de la diplomacia
turca, Abdulá Gul, previno que Ankara no autorizaría a los refugiados
kurdos a cambiar la composición demográfica de las dos ciudades, sobre
las cuales Turquía considera tener un derecho histórico de control.
Para asegurar el relevo de la tropas kurdas y tranquilizar a Turquía,
Washington envió a Kirkuk el equivalente de un batallón (unos 500
hombres) de su 173 Brigada Aerotransportada.
Fuente: La Razón
11.04.03