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Jueves 24 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Francia actúa de nuevo

Francia después de haber adoptado la postura del “No a la guerra”, ahora se posiciona para ganar la paz y participar como vencedora en el nuevo orden mundial que se avecina.

Casi al principio de la crisis iraquí escribí un artículo titulado “Francia, siempre Francia”, en el cual describía la actuación de Francia a lo largo de la historia y todos los movimientos políticos y diplomáticos para encontrarse siempre al lado de los vencedores de cualquier conflicto, aunque ella en si misma hubiera sido derrotada.

Francia lideró el “No a la guerra”, arrastrando con ella a Alemania, Rusia y China. El Presidente francés, Jacques Chirac escribió una carta al Papa, solidarizándose con la postura de la Iglesia, de tal forma que en la hojas diocesanas españolas, quedó recogido este hecho, con una apreciación positiva sobre un Gobierno que amaba la paz y se encontraba muy cerca de la doctrina católica, en clara referencia a la postura adoptada por el español.

En el transcurso de la crisis y desencadenado el conflicto bélico, se ha ido desenmascarando la posición de los cuatro países del “No a la guerra”, cuya postura estaba motivada por aspectos estrictamente económicos, con un componente geopolítico en el caso de Rusia, y no por el altruismo de la existencia de un mundo en paz.

Francia nunca creyó que su postura provocara casi la ruptura de sus relaciones de amistad con Estados Unidos, acostumbrada a ser la “díscola” de la Alianza del Atlántico Norte y consentida por todos como tal, pero los políticos franceses le han visto la orejas al lobo, han observado la buena situación de España en el contexto actual y están maniobrando para que en la nueva plataforma de poder no quede desplazada por nadie y mucho menos por su vecina del sur, a la que siempre ha considerado como su aliada obligada.

En los último días de las intervenciones militares, Francia ha reconocido abiertamente la necesidad del derrocamiento de Sadam Hussein y de su régimen, no postulando por supuesto el uso de la fuerza, pero si hablando claramente de la necesidad de construir el nuevo Irak, con la ayuda de todos y el liderazgo de las Naciones Unidas.

Ha habido intensos movimientos diplomáticos. Nuestra ministro de Asuntos Exteriores -que aún tiene que demostrar su valía, porque hasta ahora no se ha visto-, viaja incansablemente. Se ha reunido en varias ocasiones con sus homónimos de Francia, Alemania, Italia y demás países de la Unión, pero principalmente con los dos primeros; a más de viajar hasta Damasco, casi como embajadora de Bush, para amansar las aguas en el Próximo Oriente. Poco se sabe de lo que se ha hablado, aparte de algunas declaraciones altisonantes, que no sirven ni siquiera para la galería.

Por último, Francia, miembro permanente del Consejo de Seguridad, se alía firmemente junto a Estados Unidos, solicitando al Consejo que promulgue una Resolución levantando todas las sanciones económicas contra Irak, y a buen seguro en breves días, efectuará otra declaración similar, sobre la condonación de la deuda externa iraquí, aunque ello le cueste algunos millones de euros.

Francia se aleja del cuarteto del “No a la guerra”, ahora quiere ganar la paz, sabe que ha sido derrotada en el terreno político, ahora presentará batalla en los foros en donde tiene fuerza, entre ellos la ONU. No le importa dejar a Alemania y Rusia solas. China se ha alejado de toda la problemática creada, inmersa en su crisis de la neumonía, que le puede ocasionar gravísimas pérdidas económicas, si los países importadores de sus productos deciden reducir al máximo cualquier tipo de relación, en evitación de contagios. Rusia por otra parte ha sido acusada de pasar información confidencial a Sadam Hussein, curiosamente las conversaciones con los franceses, por lo que el Presidente Putin, preferirá obviar la situación con la condición que le dejen tranquilo en el conflicto checheno y que le siga llegando la ayuda de Occidente.

Hace más de veinte día hablábamos de la postura histórica de Francia y de su capacidad para encontrarse siempre entre las naciones vencedoras. Estoy seguro que ahora ocurrirá igual siempre que no sea a costa de España, que nuestros políticos y diplomáticos tomen buena nota.

Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

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