Seguridad Pública y Protección Civil
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Balance del mayor apagón en Estados Unidos de los últimos 26 años
El apagón ha
afectado durante el fin de semana a unos 50 millones de personas. Toda
la costa noreste estadounidense y el sureste canadiense quedó
prácticamente a oscuras durante más de 29 horas, y se recobró la
normalidad paulatinamente a lo largo de los 3 días siguientes.
El Jueves
a las 16:11 horas (22:11 hora española) se produjo el mayor apagón desde
el sucedido en julio de 1977. Afectó a 8 estados de los Estados Unidos y a
importantes ciudades, como Nueva York, Toronto, Ohio, etcétera. En total
han sido 50 millones de personas afectadas por la ausencia de
electricidad. Las pérdidas se calculan en 3.000 millones de dólares
diarios. Hoy la normalidad está prácticamente recuperada.
Todo parecía indicar que
se trataba de un atentado terrorista. Sin embargo, fuentes
gubernamentales y el Departamento de Seguridad de la
Patria, se apresuraron a negar este dato. Ahora todo apunta a un grave
fallo en la línea de alta tensión de Ohio, aunque en un principio se
pensó que el fallo se produjo en la Central Eléctrica del Niágara. Las
causas concretas, cuatro días después del apagón, siguen sin conocerse.
Consecuencias de un
apagón
Cuando el flujo eléctrico
cayó, comenzaron a aparecer las consecuencias más obvias. Se vivieron
intensas situaciones de pánico. El tráfico sufrió retenciones y accidentes,
con 3 muertos como víctimas directas. También como consecuencia para el
tráfico, las gasolineras tuvieron que interrumpir la distribución de
carburantes. El transporte público se vio reducido a unos pocos
autobuses, debido a la enorme dependencia de electricidad del Metro.
Unos cuantos autobuses no pudieron con toda la demanda de los ciudadanos
que intentaban acudir a sus hogares, y se formaron unas inmensas colas
en las paradas. El puente de Brooklyn se convirtió en un improvisado
paso peatonal, lo que produjo un atasco en la fluidez del tráfico.

Varios miles de personas
quedaron atrapadas en el suburbano. Entre ellos, un grupo de setenta
niños, de los cuales tres, fueron rescatados en estado de inconsciencia.
Las tareas de rescate en la ciudad se alargaron durante todo el día. Los bomberos
tuvieron que intervenir 800 ocasiones en casos de personas atrapadas en
ascensores.
Sesenta incendios
provocados por el uso de velas en los hogares tuvieron que ser sofocados
en Nueva York. En todos ellos, tan sólo hubo que lamentar una persona
víctima mortal.
No hubo, durante los 4
días, demasiados casos de pillaje. La excepción: Toronto, donde 40
personas han sido detenidas por intentar aprovechar el apagón para
apropiarse de lo ajeno.
En lo turístico, miles de
viajeros sufrieron las consecuencias de una ciudad colapsada.
Cuatrocientos vuelos fueron cancelados (entre ellos, los cuatro de
Iberia Madrid-Nueva York), los hoteles no podían atender a los clientes,
y los que si pudieron, tuvieron que resignarse a no cobrar la estancia.
Las salas de espera se abarrotaron, los móviles no funcionaban, ni
tampoco los televisores. La información sobre la situación era escasa,
la gente se enteraba de los sucesos mediante las radios de los
conductores.
Los cajeros automáticos no expendían efectivo. Los comerciantes y
hosteleros tuvieron que deshacerse de los alimentos perecederos. Este
caos pone en evidencia la absoluta dependencia de la electricidad en las
grandes ciudades.
Las pérdidas aún son
incalculables, pero entre robos, seguros, alimentos, servicios,
transporte, etcétera, se calculan pérdidas de unos 3.000 millones de
dólares diarios.
Medidas
El Departamento de
Seguridad Interior coordinó los servicios de emergencia y mantuvo la
seguridad con un nivel aceptable. El gobierno ha agradecido a los
ciudadanos la colaboración. Para mantener la seguridad, coordinar el
tráfico y evitar incidentes mayores, se desplegaron 40.000 agentes de policía.
El Presidente G. Bush ha
asegurado que remodelará la red eléctrica que algunos aseguran que tiene
entre 40 y 50 años.
El dato curioso:
El Departamento de Energía de EE.UU había presentado, ocho días antes
del apagón, un Plan Estratégico para garantizar el suministro energético
de los próximos 25 años. En dicho
plan, uno de los principales retos que se fijan es resolver el
incremento de la dependencia energética del país y garantizar el
suministro. El Departamento de Energía, dirigido por Spencer Abraham,
propone tres soluciones: aumentar las importaciones de energía,
incrementar la eficiencia energética con medidas de ahorro y aumentar la
capacidad de generación del país.
David Monteiro
Ldo. Periodismo
BELT IBÉRICA, S.A.
e-mail: dmonteiro@belt.es
18.08.03
Fuentes:
www.nytimes.com
El País
El Mundo
La Razón
ABC
15, 16, 17 y 18 de agosto de 2003
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