«El
consumo de drogas aumentará los accidentes y las conductas violentas»
Con apenas un mes
en su nuevo cargo, César Pascual afronta las tendencias emergentes en el
mundo de las drogas con fe ciega en que la «prioridad absoluta es la
prevención»
¿Qué
nuevos retos afronta el Plan Nacional sobre Drogas?
Hay que
asumir tendencias que están emergiendo. La población inmigrante ha
introducido una serie de sustancias (inhaladores y pegamentos), pero su
consumo es minoritario. El consumo de estas drogas se da
fundamentalmente en menores no acompañados y existe cierto riesgo de
contagio a los menores españoles, pero insignificante. Sin embargo, hay
que trabajar sobre los valores culturales, ya que por ejemplo a un
ciudadano magrebí, que tiene prohibido el alcohol pero sufre un problema
con la bebida, se le presentan muchos problemas cuando debe acudir a un
centro de tratamiento, ya que piensa que está transgrediendo su
religión. También hay que incidir en la cuestión del alcohol, que
siempre está detrás de la violencia doméstica, y en los estimulantes
que, junto a la bebida, se vinculan con la violencia callejera, los
estadios de fútbol, las peleas... Luego hay que trabajar sobre la
incidencia del alcohol en la siniestrabilidad: se producen accidentes de
tráfico muy extraños en una recta en la que no hay nada y se sospecha
que también está detrás de las carreras de coches.
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César Pascual |
-¿Cuáles son los consumos de drogas que más preocupan hoy día?
-Existe
una gran preocupación por el incremento del consumo de cannabis y por la
aparición de problemas concretos relacionados con esta sustancia.
También las drogas sintéticas siguen estando en el mercado del ocio. Y
la heroína y cocaína mantienen una presencia importante, con un
potencial adictivo muy alto causando rápidamente problemas. Por
supuesto, no hay que descuidar las drogas de uso legal: alcohol y
tabaco.
-¿Cómo
explica el aumento del consumo de cannabis entre los jóvenes españoles?
-Fundamentalmente se debe a tres factores. Hace unos años hubo problemas
muy graves con la heroína y la cocaína, y ello hizo que no se resaltase
la importancia que podía tener el cannabis, porque sus efectos se
perciben a muy largo plazo. Por eso, hubo un cierto distanciamiento del
fenómeno del cannabis. También hay que pensar en la creación de una
cultura procannabis que tiene su sustento ideológico en gente que
apuesta por la legalización y un sustento comercial e industrial muy
potente. En tercer lugar, existe una escasa percepción del riesgo que
supone su consumo para la salud.
-El
ministro del Interior, Ángel Acebes, dijo que se adoptarían medidas
legislativas y administrativas en la lucha contra el cannabis. ¿En qué
sentido irán encaminadas?
-Al final
van a ser las recomendaciones de la comisión de expertos recién creada
para abordar este problema las que nos orienten. Pero las reformas en
ningún caso van a ir dirigidas a penalizar al consumidor final. El
Gobierno va a tratar de adoptar medidas de tipo penal para la lucha
contra las redes organizadas y el narcotráfico. Y, en el caso de medidas
administrativas, la línea que se ha seguido con el tabaco puede ser un
ejemplo.
-Algunos expertos han anunciado una explosión de patologías
psiquiátricas asociadas al consumo de estimulantes y cocaína. ¿Se va a
reforzar la asistencia sanitaria para atender a esta población?
-Se están
realizando estudios y una de las primeras medidas que se adoptará el
próximo año es monitorizar los ingresos hospitalarios psiquiátricos de
urgencias. De momento, el internista visita los cuadros psiquiátricos
que ingresan en urgencias y lo manda a psiquiatría, donde se realizaba
un diagnóstico diferencial y se detecta que es un cuadro de drogas.
Queremos monitorizar las unidades de urgencias para observar las
tendencias, porque los psiquiatras ya han manifestado este fenómeno.
Existen datos, aunque aislados y muy parciales. Por eso, queremos tener
una radiografía más concreta de la evolución de estos cuadros
relacionados con el consumo de cocaína, éxtasis y cannabis, ya que los
trabajos apuntan a esas tres sustancias.
-¿Se
espera que estas patologías psiquiátricas surjan en avalancha?
-No. Sí
vamos a ver problemas relacionados con la conducta y un aumento de la
accidentabilidad y de la violencia, pero son muchos problemas diferentes
que rompen con el estereotipo clásico del heroinómano.
-¿Se
reforzará la atención primaria para asistir a estos pacientes?
-La
atención primaria de todo tipo, no sólo la psiquiátrica, puede jugar un
papel muy importante fundamentalmente en tres áreas: en la detección
precoz; en la intervención temprana (que puede solucionar problemas
derivados del alcohol, tabaco y otras drogas), y también es el marco
ideal para atender a pacientes muy deteriorados. El papel de la
enfermería puede ser importante, por ejemplo, para consumidores que
padecen muchas enfermedades orgánicas como hepatitis, deficiencia
orgánica y pulmonar, es decir, unas condiciones de salud que precisan
más cuidados que tratamientos. La incorporación de los equipos de salud
mental va a ser también el gran protagonista de las redes asistenciales.
-Las
drogas legales, el tabaco y el alcohol...
-Los
psicofármacos no son un problema a descuidar. A veces pensamos que sólo
son drogas legales el alcohol y el tabaco y tenemos los psicofármacos
que generan grandes problemas, no sólo las benzodiacipinas, sino también
los sedantes y los hipnóticos clásicos. Hay muchísima gente tomando
antidepresivos sin prescripción médica. Y eso es un problema que tenemos
ahí.
-Aunque
ha descendido el consumo de tabaco y alcohol en la población juvenil,
aún son las sustancias más utilizadas. Sin embargo, el anteproyecto de
ley de prevención del consumo indebido de bebidas alcohólicas está
parado desde julio de este año.
-Se paró
porque nos encontrábamos prácticamente al final de la legislatura e iba
a ser prácticamente imposible concluir su proceso parlamentario. Eso no
quiere decir que el anteproyecto no esté hecho, se ha realizado toda la
fase previa con informes de todos los Ministerios, manteniendo contacto
con todos los agentes sociales... El mero hecho de tener el anteproyecto
de ley elaborado ha inducido medidas legislativas en algunas Comunidades
y en ordenanzas municipales.
-¿Qué
es lo más importante que avanza esta ley?
-Intenta
regular con lógica un fenómeno que estaba afectado por muchas normativas
muy diversas. Agrupa todas las normativas e intenta poner un poco de
orden. Es sobre todo un proyecto que está dirigido a proteger a los
menores, porque hay una oferta desmesurada y descontrolada hacia ellos.
Existe una publicidad claramente dirigida hacia ellos. Ahí sí que es un
proyecto de ley que restringe mucho, pero más que restringir lo que hace
es ordenar, marcar las pautas generales dando la base legal para las
leyes de las Comunidades Autónomas.