Seguridad Pública y Protección Civil
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El
escape químico de Bhopal sigue cobrándose un muerto cada dos días 19
años después
La fábrica,
abandonada, sigue contaminando. Su propietaria, Union Carbide, fue
comprada por la multinacional Dow Chemical, que se ha negado desde
entonces a asumir cualquier responsabilidad por la catástrofe de Bhopal.
La catástrofe de Bhopal (India), el peor escape químico de la historia,
del que acaban de cumplir 19 años, sigue cobrándose un muerto cada dos
días. La responsable del escape, la estadounidense Union Carbide, ni
siquiera existe ahora, por lo que los procesos penales aún pendientes
han quedado en punto muerto, y la fábrica abandonada constituye un
legado tóxico que sigue contaminando el agua de la localidad.
En la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984, 40 toneladas de gases
letales de la fábrica de pesticidas se escaparon de uno de los tanques
durante las operaciones rutinarias de mantenimiento. Entre otras
sustancias tóxicas, el escape incluía isocianato de metilo y cianuro de
hidrógeno.
Según los datos recopilados por Greepeace, tres días después del escape
habían perecido 8.000 personas. Se estima que en total resultaron
expuestas a los gases unas 520.000, de las cuales hoy 150.000 son
enfermos crónicos. Las organizaciones locales consideran que aún hoy
muere una persona cada dos días, por lo que en estos momentos la cifra
de fallecidos podría superar los 20.000.
Los supervivientes sufren afecciones como fibrosis pulmonar, falta de
visión, asma, tuberculosis, pérdida de apetito, ciclos menstruales
irregulares, fiebre recurrente, desórdenes neurológicos, debilidad y
depresión. Decenas de miles de niños nacidos después de la crisis sufren
problemas de crecimiento y desarrollo. De hecho, la cifra de niños
nacidos muertos se triplicó y las muertes durante el parto se
duplicaron.
La vulnerabilidad de las víctimas se deriva parcialmente de las primeras
horas que siguieron al escape: Union Carbide se negó a proporcionar la
composición concreta del vertido -en un principio afirmó que se trataba
de un potente gas lacrimógeno-, lo que llevó a numerosos diagnósticos y
tratamientos erróneos. Las indemnizaciones tardías también impidieron
que los afectados tuvieran acceso a una atención médica adecuada a la
gravedad de sus casos.
Errores de seguridad
Casi 20 años después de la crisis se han conseguido aclarar parte de los
interrogantes, a pesar de los esfuerzos de la compañía por silenciar al
máximo lo ocurrido. Ahora se sabe que la noche de la catástrofe, seis
de las medidas de seguridad de prevención de escapes de gas no
funcionaron correctamente, fueron desconectadas o resultaron
inadecuadas. Además, la sirena de alarma estaba desconectada.
Para empezar, el almacenamiento de grandes volúmenes de isocianato de
metilo en un área densamente poblada como Bhopal contravenía la política
de prevención que Carbide aplicada en otras plantas: 67 toneladas
frente al 0,5 de máximo permitido en Europa.
Además, las medidas de seguridad en materia de refrigeración de los
tanques de almacenamiento se redujeron para recortar costes, al igual
que la plantilla de mantenimiento. La formación de los trabajadores
también se redujo, de las 24 semanas habituales a 15 días. Nunca se
diseñó un Plan de Emergencia.
La responsabilidad no recae sólo en la empresa, también en las
autoridades indias, que ignoraron las protestas contra la construcción
de la planta a sabiendas de que las normas de control de seguridad y
medioambiental no se cumplían. Esta connivencia con la multinacional se
repitió después de la tragedia en los tribunales, donde los procesos
sólo han sido efectivos de forma marginal.
Union Carbide fue blanco de innumerables denuncias ante los tribunales,
en especial por los afectados que perdieron su capacidad para trabajar.
En 1989, el Gobierno indio, sin la autorización de los afectados, aceptó
un acuerdo extrajudicial por 470 millones de dólares (unos 512,5
millones de euros al cambio actual): con esta suma se liquidó
oficialmente la responsabilidad civil de la compañía.
Así, la indemnización media por daños personales fue de entre 370 y 533
dólares por persona (entre 400 y 580 euros), apenas suficiente para
cubrir los gastos médicos de cinco años, cuando muchos de los afectados
y sus hijos y nietos (actualmente está naciendo la tercera generación)
estarán enfermos para toda su vida.
Más tarde, ante la presión popular, el Tribunal Supremo autorizó la
reapertura del expediente, y ordenó al Ejecutivo que negociara un seguro
médico para los 100.000 individuos que, aunque no enfermos, podrían
presentar síntomas con el paso de los años. Según Greenpeace, "muy poco
se ha hecho en realidad" a fecha de hoy.
En Estados Unidos se han presentado más de 140 causas civiles en los
tribunales federales de Estados Unidos. Todos ellos siguen
pendientes, y es difícil que vayan a conducir a resultados concretos
dado que en 1999 Union Carbide fue comprada por la multinacional Dow
Chemical. Dow, que se convirtió en la primera química del mundo, se ha
negado desde entonces a asumir cualquier responsabilidad por la
catástrofe de Bhopal.
El accidente de Bhopal, según indica Greenpeace en su informe 'Crímenes
corporativos', supuso un antes y un después en las normativas de
seguridad química y medioambiental de muchos países, fundamentalmente en
Estados Unidos y Europa. Sin embargo, nada se hizo para rehabilitar
Bhopal tras el cierre de la fábrica.
"Se dejaron atrás grandes cantidades de sustancias peligrosas y un
suministro de agua contaminada y un legado tóxico que todavía hoy causa
daños a Bhopal", señala la organización ecologista, denunciando que
"se permitió a la compañía que vendiese y se marchase y la fusión
definitiva con Dow es casi una ruptura final. Sigue evadiéndose de su
responsabilidad e incluso hoy niega el acceso a los detalles de la
fuga".
Fuente: El Mundo
02/12/2003
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