Seguridad
de la Información y Protección de
Datos
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Calgary, una Universidad
canadiense, ofrecerá un curso para aprender a crear virus informáticos
El día 8 de
septiembre comienza en la
Universidad de Calgary (Canadá) uno de
los cursos más polémicos del año lectivo. El Departamento de Ciencias de
la Informática ha incluido una clase para alumnos de cuarto curso bajo
el título de 'Computer virus & malware' (Virus informáticos y malware).
En esta clase, los alumnos diseñarán y probarán virus de su creación.
El plan de estudios no
ha dejado indiferente a nadie. La corriente de críticas y adhesiones que
ha movido a los promotores de la universidad a no hablar más en el
asunto. Dan Seneker, profesor de la Universidad de Calgary, quiso dejar
claro que todo sigue como estaba planeado, hasta el punto de que en este
momento se está produciendo la selección de los estudiantes que quieren
optar a esta nueva clase. Seneker afirma que 60 alumnos han mostrado
interés en el curso.
En la página en
Internet de la universidad se explica que este curso 'no trata de
crear nuevos virus, sino de entender cómo funcionan con el objetivo
claro de combatirlos. Un paso necesario para parar virus es que el
profesional de la programación pueda diseñar uno, por lo que usamos el
diseño de los virus de los ordenadores como método de enseñanza'.
Según John Aycock,
profesor de esta materia, 'un elemento crítico para la educación
completa de un profesional de la ciencia de los ordenadores incluye el
conocimiento de los virus, su naturaleza y su destrucción'. Aycock
quiere dejar claro en la presentación de su curso que una de las cosas
únicas del mismo es que, además de cubrir los aspectos legales,
éticos y de seguridad -para lo que se cuenta con una educación
especial por profesores de ética, abogados y empresarios-, ' se
centrará en el desarrollo de software malintencionado como virus,
gusanos o troyanos.
Para los promotores,
con una enseñanza de este tipo, se conoce al enemigo, uno que ha costado
millones a las empresas y contra el que, según el profesor Ken Barker,
no se ha luchado de forma contundente. 'Es infantil pensar que se
pude detener la actividad de los diseñadores de virus si no se tiene un
mejor conocimiento de cómo operan'. Para este profesor, los críticos
a este programa tienen un aproximación al problema muy similar al del
avestruz: esconder la cabeza bajo la tierra.
Ejecutivos de empresas
especializadas en el desarrollo de antivirus como David Perry,
director de educación global para el fabricante Trend Micro, aseguraba a
una publicación especializada que 'animar a que la gente diseñe más
virus es una mala idea'. Según Perry, esta clase no conduce a que se
formen mejores luchadores contra estos problemas, 'no veo ningún valor
educacional en todo esto, no pedimos que la gente dispare a alguien para
entender qué pasa cuando alguien recibe un tiro', explica. Esto puede
resultar paradójico, ya que son los virus los que hacen que este tipo de
empresas existan.
Uno de los portavoces
de Sophos, otro fabricante de antivirus, explicaba al foro de discusión
celebrado en Silicon.com que 'con 80.000 virus existentes no puede
haber excusa para enseñar a los estudiantes cómo crear ninguno más'.
'No estamos de acuerdo con la Universidad de Calgary en la necesidad de
diseñar nuevos virus, en nuestra opinión no dicen nada de cómo luchar
contra ellos' .
Menos crítico ha sido
uno de los más reconocidos expertos en seguridad, Fred Cohen, quien en
los años setenta ya diseñó una red de protocolos y ha impartido cursos
en seguridad a más de 10.000 estudiantes en todo el mundo, además de
escribir varios libros. Cohen asegura que tiene sentido dejar que los
alumnos interactúen de primera mano con los virus e incluso creando los
suyos, pero tomando unas altísimas medidas de seguridad. 'Enseñar
virus tras virus no tiene un gran valor educativo, pero sí creo que hay
mucho valor en clases en las que se aprenda a diseñar y lidiar ejemplos
de virus en un ambiente en el que haya un total control y no se
produzcan abusos'. Cohen hizo algo parecido con alumnos suyos en la
Universidad de New Haven el pasado semestre. 'En nuestras clases
diseñamos ejemplos sencillos, detectores de virus y limpiadores de éstos
en un ambiente seguro. Los alumnos aprenden mucho, pero porque también
aprenden mucha teoría'.
Cohen desestima, no
obstante, que no haya hasta ahora una forma efectiva de luchar contra
los virus de los ordenadores: 'yo he escrito varios libros sobre ello'.
Los consejos de Cohen sobre la seguridad no suenan a nuevos en la
facultad canadiense. La Universidad de Calgary ha impuesto desde el
inicio unas estrictas medidas de seguridad que llegan a la extrema
seguridad del laboratorio, que estará permanentemente cerrado, 24 horas
al día durante los siete de la semana. Sólo los estudiantes del curso
accederán a esta sala y se les vigilará. Entre otras cosas no pueden
sacar ningún tipo de soporte del laboratorio ni se permiten accesos a
Internet sin hilos ni de cualquier tipo para que el virus no deje nunca
ese laboratorio. Cuando el curso acabe, todo el material se limpiará.
Con la polémica servida
empezará el curso, que va a ser seguido de cerca por fabricantes de
software, aunque 'no tiene interés como fuente de recursos humanos',
señalaba el ejecutivo de una empresa de antivirus. En uno de los
diálogos virtuales en la Red sobre este particular curso, uno de los
participantes recordaba una frase del escritor Michael Crichton en
Parque jurásico: 'Sus científicos están demasiado preocupados en saber
si pueden o no pueden hacer algo, no de si deben hacerlo'. El debate
sobre el curso de la facultad canadiense no es en cualquier caso el
primer debate científico sobre la conveniencia de saber crear al enemigo
para luchar contra él.
Ataques cada vez más
sofisticados
Los virus arrecian en
su ataque a los ordenadores. En los seis primeros meses del año y de
acuerdo con la empresa especializada en combatirlos, Sophos, estos
ataques han crecido un 17,5% con respecto al mismo periodo del año
anterior, 3.855 nuevos ataques. Y lo peor es que en este informe se
evidencia, además, que éstos son cada vez más agresivos y más
sofisticados. Para esta empresa y otras del sector, las cifras no dicen
más que la cuestión es cada vez más seria. En los últimos meses se ha
detectado que se ha llegado a más rincones del planeta y que, además, se
ha hecho con virus que han tenido un especial objetivo en mercados
verticales, según esta compañía. Objetivo selectivo y quirúrgico, nada
que no se haya aprendido del lenguaje militar. Muchos de los virus
están llegando a través del correo basura o spam, contra el que ya
se ha iniciado en EE.UU. una batalla legislativa y judicial que aún
tiene que rendir frutos, pero algunos, como el dañino Bugbear, se han
transmitido a través del intercambio de ficheros de persona a persona
(P2P). Bugbear contenía una variante que hacía especialmente
vulnerables a las empresas financieras. Sophos considera que se está
estableciendo una tendencia entre los diseñadores de virus para atacar a
ciertos segmentos de usuarios, especialmente las compañías. De acuerdo
con esta sociedad, además de Bugbear, Sobig (que tiene una relación
directa con el spam) ha estado en los primeros puestos de las listas de
los más peligrosos. También se ha colocado otro con el nombre de una
conocida artista, Avril Lavagne, que propagan sus fans al abrir mensajes
y archivos adosados a los correos. En Sophos le llaman 'el virus de la
celebridad'. El estudio afirma que es en el este de Europa y los países
de la costa del Pacífico donde se fabrican la mayor parte de los virus.
Si lo desea, puede
ver más información sobre el curso de 'Computer virus & malware'
pulsando
aquí
Fuente: Cinco Días
12.07.03
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