Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Estudios reflejan
la situación de seguridad en hoteles
En un par de
estudios recientes, el Centro de Investigación de Hostelería de la
Universidad de Cornell informó sobre los niveles de seguridad y
protección en hoteles de varios tipos, evaluando las propiedades en base
a factores tales como tamaño, precio, ubicación, edad, y tipo.
Uno de los
estudios consideró el equipo, el otro los cambios en los procedimientos
y la dotación de personal. Los resultados pintan un cuadro
interesante de la situación de seguridad en los hoteles de los EEUU,
pero ese cuadro ha sido calificado por profesionales de la seguridad
como un esbozo más que una pulida obra de arte.

Para el primer
estudio, Cathy A. Enz y Masako S. Taylor de la Universidad de Cornell
crearon un “índice” de seguridad hotelera planteando cinco preguntas
tipo sí-o-no sobre la seguridad física, ponderadas individualmente,
respecto a si una propiedad dada tenía cerraduras electrónicas en sus
puertas, corredores exclusivamente interiores, cámaras de seguridad,
materiales de protección, y videos de protección. Las cinco preguntas
tipo sí-o-no empleadas para evaluar la protección interrogaban sobre
rociadores, detectores de humo, materiales de protección, videos de
protección, y cámaras de seguridad (estos tres últimos puntos fueron los
mismos sobre los que se preguntó en la medición de la seguridad).
Más de 2,100 propiedades contestaron la encuesta.
Las
instalaciones totalmente compuestas de suites, las dedicadas a
conferencias y convenciones, y aquellas con servicios normales completos
alcanzaron las más altas calificaciones.
En el otro punto del espectro estuvieron las calificaciones de los
centros vacacionales, así como de las instalaciones más pequeñas y más
antiguas de diversos tipos, debido a que la mayoría carecían de
rociadores y cerraduras electrónicas, y muchas poseían corredores
exteriores.

Los autores
conjeturan que los centros vacacionales en conjunto tuvieron bajas
calificaciones porque ellos “pueden estar en lugares razonablemente
seguros-–frecuentemente alejados y con control en las puertas”. Por el
contrario, los hoteles más seguros y protegidos estaban cerca de los
aeropuertos.
La seguridad
y la protección también variaron significativamente según la edad del
hotel. La mayoría de los
hoteles más nuevos poseían más características de seguridad y protección
y por lo tanto dieron mejores resultados que las instalaciones más
antiguas.
En cuanto a los
tipos de hotel, los moteles dieron los resultados más bajos,
principalmente a causa de sus corredores exteriores y de la carencia de
rociadores contra incendio. Los condominios y las hosterías menores
también obtuvieron puntaje bajo, especialmente con relación a las
cámaras de seguridad y cerraduras electrónicas.
El segundo
estudio, conducido por Enz, preguntaba a los gerentes generales si
los hoteles habían modificado los procedimientos de seguridad y
aumentado el personal de seguridad entre octubre de 2001 y septiembre de
2002. “La respuesta es, ´No mucho´”, dice Enz.
Casi 30 por
ciento no habían hecho nada por modificar sus procedimientos de
seguridad, mientras que casi 60 por ciento informaron que no habían
incrementado su personal de seguridad.
Entre aquellos que hicieron cambios, los más activos fueron los hoteles
de lujo y los de estadía prolongada. La región en donde se vieron más
cambios, dice Enz, fue el surcentral occidental, que comprende Texas,
Oklahoma, Louisiana y Arkansas.
Aunque
algunos expertos admiten que la cantidad total de datos recogidos tiene
valor, los profesionales de seguridad hotelera mayormente han recibido
los estudios con reservas.
Por ejemplo, Jimmy Chin, director de gestión de riesgos de The Peninsula
en Manhattan, cuestiona si la información recogida por los autores es
suficiente para permitir una calificación significativa de la seguridad
y protección de una instalación.
Enz y Taylor
conceden que el primer cuestionario se concentró en “atributos físicos”,
dejando de lado aspectos importantes como preguntas sobre el
entrenamiento de seguridad y la planificación para situaciones
imprevistas. “Nuestro propósito al hacer el estudio fue desarrollar
algunos índices muy rudimentarios”, dice Enz, quien dice que las
preguntas planteadas fueron parte de una encuesta más extensa que
llenaron los hoteles respecto a las comodidades.
Omitir
consideraciones claves de seguridad limita el valor de los estudios,
dicen los profesionales de seguridad. Bill McShane, CPP, presidente del
Consejo Internacional de Hostelería y Entretenimiento Temático, hace
notar que la seguridad va más allá de simplemente tener CCTV o
cerraduras electrónicas. Por
ejemplo, “¿Está su CCTV monitoreada o grabada en forma efectiva?
¿Dispone de personal interno instruido consciente de la seguridad?”,
pregunta McShane. “Éstas son más importantes que las preguntas simples
de un cuestionario”.
Ray Ellis,
profesor de seguridad en Conrad Hilton College de la Universidad de
Houston, se hace eco de esta opinión. De mayor importancia que estas
preguntas limitadas, sugiere, es entrenar a los encargados de
reparaciones del hotel, a los empleados de servicio a las habitaciones,
y a otros trabajadores que no son de seguridad, para que sean sensibles
a los asuntos de seguridad.
También
estuvo ausente del informe la preparación para emergencias, que es
considerada por Chin el problema predominante de la actualidad en la
seguridad del alojamiento. El personal de los hoteles necesita
entrenamiento en especialidades como triaje (o selección), respuesta a
un suceso bioquímico, y lectura de datos del viento (para determinar si
el hotel estará en la dirección o en contra del viento respeto a un
incidente bioquímico, por ejemplo),
dice.
José Luis Hidalgo Mateos
Director de Relaciones con Clientes y Formación de Directivos
BELT IBÉRICA S.A.
jlhidalgo@belt.es
Fuente: Security Management