Seguridad
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Cada día se copian ocho
tarjetas de crédito
La
copia fraudulenta de tarjetas de crédito casi se ha duplicado en tres
años en Madrid. En 2000 se registraron 1.200 denuncias y el año pasado
cerca de 2.400. Las mafias consiguen colocar sus artilugios en cajeros y
duplicar el dinero de plástico. La solución: un 'chip' en la tarjeta en
lugar de la banda magnética
Sacar
dinero de un cajero se está convirtiendo en un riesgo. En 2003 se
registraron casi ocho denuncias diarias de usuarios estafados por la
clonación de su tarjeta o el skimming, según datos policiales. Y en
el 90% de los casos se descubrió que los perjudicados denunciaron la
estafa tras sacar dinero del banco. En concreto, el año pasado hubo
cerca de 2.400 denuncias por copia de tarjetas, frente a las 1.200 de
hace tres años.
Las
bandas no lo tiene díficil para actuar. Un lector magnético que
transmite información a través de un sistema binario puede ocultarse en
cualquier sitio. Las ranuras de identificación de tarjetas a la entrada
de los cajeros automáticos cerrados y los bolsillos de ciertos empleados
infieles de cualquier establecimiento son los lugares preferidos por los
delincuentes para dar pequeños golpes a gran escala.
La
propia Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ABICAE) admite
que se han incrementado las reclamaciones en las oficinas de esta
organización por robo o duplicado de tarjetas de crédito.
Los
responsables policiales confiesan que, efectivamente, llegan cada día
más denuncias por el fraude con el dinero de plástico.«Estamos
desbordados», reconocen.
Los
ladrones agudizan cada vez más el ingenio y han inventado todo tipo de
artilugios para sus fechorías. Lo más común es la instalación en el
cajero automático de un mecanismo, que sobreponen en el lector de
tarjetas original con un material similar al que existe. De este modo
consiguen que nadie desconfíe al introducir el dinero de plástico. Estos
grupos organizados también consiguen averiguar el código secreto del
usuario. Para ello instalan una microcámara para visualizar el teclado,
que consiguen camuflar en un portapanfletos instalado en el carenado del
cajero. Estas microcámaras pueden grabar el número secreto del cliente o
también funcionar mediante un transmisor de datos hacia un punto que
suele estar localizado hasta a 200 metros de distancia del cajero. Allí,
un individuo recibe los datos e imágenes del número o clave secreta.
La
microcámara está dirigida siempre al teclado del cajero y dispone de una
batería de alimentación y de una antena trasmisora. Este
equipamiento de clonación es el que suelen utilizar la mayoría de
bandas. Antes solían instalarlos en cajeros callejeros, pero ahora
también suelen colocarlos en cajeros situados en la sala de entrada de
los bancos.
Durante
todo el día, los usuarios insertan confiados sus tarjetas de crédito en
el cajero sin saber que sus datos están siendo copiados. Por la
noche, ya sólo queda recoger el lector y volcar a un ordenador la
información obtenida, con la cual se pueden llegar a clonar decenas de
tarjetas.
Una
solución para esta escalada de robos podría ser la instalación del chip
en las tarjetas de crédito. En los próximos tres años, el sector
invertirá más de 100 millones de euros para popularizar las tarjetas
inteligentes con chip.
Francia, país innovador en tantas cosas, lo es también en el sector de
las tarjetas de crédito. Este país, al igual que Estados Unidos, cuenta
ya con el 25% de las transacciones realizadas con este medio de pago.
El país
vecino ha sido además pionero en Europa en la incorporación, ya en 1992,
de la denominada tarjeta inteligente, la que emplea el chip como
instrumento de identificación bancario en vez de la confirmación en
línea con el banco en cada operación a través de la banda magnética.
Hoy, el
90% de las operaciones con tarjeta en Francia son autorizadas por este
miniordenador incorporado en el plástico y realizado en silicio, lo que
supone un adelanto tecnológico de 12 años con respecto a España, donde
hasta el 2005 no se prevé su popularización. Desde MasterCard
indican que una tarjeta de crédito inteligente tiene un precio de coste
de unos dos euros y medio. En Visa fijan su coste en aproximadamente
tres euros y medio, donde ya han incluido la rebaja de precios que
supone su programa de reducción de costes.
«España
destaca entre los países desarrollados por su escaso uso de tarjetas,
pues sólo pasa a través de ellas el 8% del gasto, y ello a pesar de que
es el país con mayor número de cajeros de su entorno, con 40.000 para
menos de 40 millones de personas», comenta un directivo de Europay,
compañía que comercializa las tarjetas MasterCard por todo el mundo.
Éste
recalca que el uso de tarjetas en España supone «sólo el 0,01% de
fraude, lo que significa unos 2 millones de euros».Sin mebargo, subraya
el carácter estratégico de las inversiones contra el fraude, ya que
«las mafias se concentran en países más ricos que España y que todavía
no cuentan con la tecnología chip».
Fuente: El Mundo
02/02/2004
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