Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Alarmas bajo la mesa de
los médicos
El Consejo de
Gobierno de la Comunidad ha aprobado un plan para combatir la violencia
en los centros de salud y hospitales de la región. Entre otras medidas,
incluye alarmas en las consultas, localizadores, cámaras y vigilantes de
seguridad y conexiones con las comisarías en sitios conflictivos
Los enfados
desproporcionados de beneficiarios de la sanidad pública han extendido
las agresiones a médicos, enfermeros y celadores hasta disparar las
alarmas. Y ahora, Sanidad va a instalar precisamente eso, alarmas en
las mesas de los doctores, ocultas, como en los bancos, para que puedan
pedir auxilio cuando los pacientes o sus familiares desaten sus iras
contra el personal facultativo.
La novedad es una de
las medidas recogidas en el protocolo que aprobaba ayer el Consejo de
Gobierno para combatir la violencia en los centros de salud y los
hospitales de la región.
Pero no sólo dentro de
los centros sanitarios se exponen los trabajadores a ser víctimas de la
violencia. Preocupa especialmente el riesgo del personal que realiza las
visitas domiciliarias sin más compañía que su maletín. Ahora, si el
enfermo tiene perfil conflictivo, los trabajadores sanitarios dispondrán
de localizadores, similares a los que el Ejecutivo quiere distribuir
entre las mujeres maltratadas, para que puedan alertar de un episodio de
violencia y recibir ayuda en cuestión de minutos con sólo presionar un
botón conectado con las comisarías. «Se establecerán acuerdos y
procedimientos de actuación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad al
objeto de asegurar la asistencia inmediata a los profesionales en la
atención domiciliaria y en la asistencia de urgencias en aquellos casos
en los que se produzcan situaciones de riesgo», se compromete
Sanidad en el documento aprobado.
La terapia, una suerte de libro de instrucciones, pasa también por
calmar los ánimos de los agresivos y proteger a las víctimas
potenciales. ¿Cómo? Entre otras estrategias, sugiere el bautizado como
Plan de Prevención de Agresiones, dotar de confortabilidad a las salas
de espera para aplacar enojos: «decoración apropiada, música
ambiental, revistas y circuito cerrado de televisión con mensajes de
prevención y promoción de la salud y utilización adecuada de los
recursos sanitarios de que disponemos», reza la consigna
antiviolencia.
Se vuelca el proyecto de Sanidad, consensuado con 20 organizaciones
(sindicatos y colegios profesionales) en la prevención de la falta de
respeto a quienes se dedican a curar, sin por ello rechazar una dosis de
responsabilidad del sistema. Por ejemplo, para evitar argumentos de
pérdida de paciencia aconseja «adecuar el tiempo de consulta a las
necesidades de los usuarios, la revisión de las actuales centralitas,
adecuar las plantillas a las necesidades del servicio, minimizar el
tiempo de espera para entrar en las consultas, citaciones personalizadas
para consultas externas...».¿Y si la música no amansa a las fieras?
¿Y si todo falla? El arsenal para el combate suma a los dispositivos
fijos de alarma bajo las mesas de las consultas, cámaras de
videovigilancia en las zonas comunes y vigilantes de seguridad en los
centros y estancias con más incidencias (Urgencias), además de
conexiones con las comisarías.
«Se trata de reforzar la seguridad en los centros sanitarios mediante
la implantación de dispositivos de seguridad pasiva, así como la
activación de procedimientos de comunicación con las Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad del Estado», explicaba ayer el consejero de Sanidad,
Manuel Lamela, con 9 millones de euros presupuestados para poner en
práctica la protección del personal sanitario.
En caso de que nada de lo expuesto pare el golpe, los trabajadores
recibirán apoyo jurídico y psicológico de la Comunidad, que se hará
cargo de su acusación en los tribunales y que creará una unidad
específica para este cometido dentro de la Consejería de Sanidad.
Además, médicos, enfermeras y celadores recibirán formación en
habilidades para manejar situaciones conflictivas. Ya les dice el
protocolo aprobado, que después cada centro adaptará a sus necesidades,
que no intenten razonar con el paciente hostil, que mantengan «una
escucha activa y relajada, esperando que actúe el contrabalanceo
emocional», «en ningún caso responder a agresiones verbales,
insultar, encararse, desafiar o agredir al agresor» y, por si acaso,
intentar colocarse cerca de la puerta para poder huir.
A falta de estadísticas regionales, el plan de la Comunidad habla de
«una encuesta de la Unión Europea» en la que el 4% de los
trabajadores asegura haber sido víctima de violencia física.Y aquí, en
Madrid, dice el mismo escrito oficial que «se viene constatando un
progresivo aumento de las agresiones al personal sanitario y un
incremento de la agresividad con la que los usuarios tratan al personal
sanitario en general y al médico en particular».
Pie de foto titulada
Asesores sanitarios de
lujo. Esperanza Aguirre, de espaldas, presidió ayer la constitución del
Consejo Superior de Medicina de Madrid, que asesorará a la Comunidad en
temas sanitarios, científicos y en situaciones de alerta. El organismo
lo encabeza el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y
Técnica Enrique Moreno, a la izquierda.
Fuente: El Mundo
05/03/2004
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