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Miércoles 10 de marzo de 2004


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Alarmas bajo la mesa de los médicos

El Consejo de Gobierno de la Comunidad ha aprobado un plan para combatir la violencia en los centros de salud y hospitales de la región. Entre otras medidas, incluye alarmas en las consultas, localizadores, cámaras y vigilantes de seguridad y conexiones con las comisarías en sitios conflictivos

 

Los enfados desproporcionados de beneficiarios de la sanidad pública han extendido las agresiones a médicos, enfermeros y celadores hasta disparar las alarmas. Y ahora, Sanidad va a instalar precisamente eso, alarmas en las mesas de los doctores, ocultas, como en los bancos, para que puedan pedir auxilio cuando los pacientes o sus familiares desaten sus iras contra el personal facultativo.

La novedad es una de las medidas recogidas en el protocolo que aprobaba ayer el Consejo de Gobierno para combatir la violencia en los centros de salud y los hospitales de la región.

Pero no sólo dentro de los centros sanitarios se exponen los trabajadores a ser víctimas de la violencia. Preocupa especialmente el riesgo del personal que realiza las visitas domiciliarias sin más compañía que su maletín. Ahora, si el enfermo tiene perfil conflictivo, los trabajadores sanitarios dispondrán de localizadores, similares a los que el Ejecutivo quiere distribuir entre las mujeres maltratadas, para que puedan alertar de un episodio de violencia y recibir ayuda en cuestión de minutos con sólo presionar un botón conectado con las comisarías. «Se establecerán acuerdos y procedimientos de actuación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad al objeto de asegurar la asistencia inmediata a los profesionales en la atención domiciliaria y en la asistencia de urgencias en aquellos casos en los que se produzcan situaciones de riesgo», se compromete Sanidad en el documento aprobado.

La terapia, una suerte de libro de instrucciones, pasa también por calmar los ánimos de los agresivos y proteger a las víctimas potenciales. ¿Cómo? Entre otras estrategias, sugiere el bautizado como Plan de Prevención de Agresiones, dotar de confortabilidad a las salas de espera para aplacar enojos: «decoración apropiada, música ambiental, revistas y circuito cerrado de televisión con mensajes de prevención y promoción de la salud y utilización adecuada de los recursos sanitarios de que disponemos», reza la consigna antiviolencia.

Se vuelca el proyecto de Sanidad, consensuado con 20 organizaciones (sindicatos y colegios profesionales) en la prevención de la falta de respeto a quienes se dedican a curar, sin por ello rechazar una dosis de responsabilidad del sistema. Por ejemplo, para evitar argumentos de pérdida de paciencia aconseja «adecuar el tiempo de consulta a las necesidades de los usuarios, la revisión de las actuales centralitas, adecuar las plantillas a las necesidades del servicio, minimizar el tiempo de espera para entrar en las consultas, citaciones personalizadas para consultas externas...».¿Y si la música no amansa a las fieras? ¿Y si todo falla? El arsenal para el combate suma a los dispositivos fijos de alarma bajo las mesas de las consultas, cámaras de videovigilancia en las zonas comunes y vigilantes de seguridad en los centros y estancias con más incidencias (Urgencias), además de conexiones con las comisarías.

«Se trata de reforzar la seguridad en los centros sanitarios mediante la implantación de dispositivos de seguridad pasiva, así como la activación de procedimientos de comunicación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», explicaba ayer el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, con 9 millones de euros presupuestados para poner en práctica la protección del personal sanitario.

En caso de que nada de lo expuesto pare el golpe, los trabajadores recibirán apoyo jurídico y psicológico de la Comunidad, que se hará cargo de su acusación en los tribunales y que creará una unidad específica para este cometido dentro de la Consejería de Sanidad.

Además, médicos, enfermeras y celadores recibirán formación en habilidades para manejar situaciones conflictivas. Ya les dice el protocolo aprobado, que después cada centro adaptará a sus necesidades, que no intenten razonar con el paciente hostil, que mantengan «una escucha activa y relajada, esperando que actúe el contrabalanceo emocional», «en ningún caso responder a agresiones verbales, insultar, encararse, desafiar o agredir al agresor» y, por si acaso, intentar colocarse cerca de la puerta para poder huir.

A falta de estadísticas regionales, el plan de la Comunidad habla de «una encuesta de la Unión Europea» en la que el 4% de los trabajadores asegura haber sido víctima de violencia física.Y aquí, en Madrid, dice el mismo escrito oficial que «se viene constatando un progresivo aumento de las agresiones al personal sanitario y un incremento de la agresividad con la que los usuarios tratan al personal sanitario en general y al médico en particular».

Pie de foto titulada

Asesores sanitarios de lujo. Esperanza Aguirre, de espaldas, presidió ayer la constitución del Consejo Superior de Medicina de Madrid, que asesorará a la Comunidad en temas sanitarios, científicos y en situaciones de alerta. El organismo lo encabeza el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica Enrique Moreno, a la izquierda.

 

Fuente: El Mundo
05/03/2004

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