Seguridad
Colectiva y Defensa Nacional
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Mujer y Ejército, una
relación sin complejos
En 1988 se producía
el ingreso de la primera mujer en las Fuerzas Armadas, Patricia Ortega,
hoy comandante del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos con destino en la
Dirección General de Infraestructuras del Ministerio de Defensa.
España
quebraba así uno de los sistemas organizativos más tradicionales y
anquilosados de su estructura, el Ejército, que en el mundo
occidental había funcionado asignando dos papeles prototípicos: al
hombre, el de guerrero; a la mujer, el de madre. Se hacía algo tarde
-Francia inició la admisión en la Segunda Guerra Mundial y Gran Bretaña
tenía ya en 1941 reclutamiento femenino-, pero con una particularidad:
sin complejos.
Si en países como Holanda una mujer no puede servir en un submarino, y
en Estados Unidos tiene prohibido por ley tomar parte activa en el
combate, en España una militar no tiene fronteras: puede
acceder a cualquier unidad. Sin límites. Sólo 17 años después de que
se abriera la posibilidad a aquello de los «Ejércitos mixtos», las
mujeres mantienen helicópteros, tanques, pilotan aviones, están en la
Legión, son asesoras jurídicas militares, o han patrullado a bordo de
los blindados por Irak. De hecho, sólo existen dos cuerpos militares
de carrera en los que ellas no han entrado -la escala de oficiales de
especialistas del Ejército de Tierra y la escala superior de Músicas
Militares- pero lo harán pronto, porque ningún obstáculo legal se lo
impide.
A fecha 1 de marzo de 2005, el número de mujeres incorporadas a las
filas de las Fuerzas Armadas españolas ascendía a 12.695. Un 11 por
ciento del total, al que no han llegado siquiera otros países que fueron
avanzadilla en este ámbito. Un ejemplo: Canadá reguló formalmente el
acceso en 1941 y sesenta años después, en 2000, la proporción respecto a
los compañeros varones era del 8,6 por ciento: 90.000 miembros en
activo, de los que 7.740 eran mujeres. Estas cifras han convertido a
España en el país de la OTAN con el ritmo más destacado en lo que afecta
a la incorporación de féminas.
Otra cosa son los cuadros de mando. En España, el empleo más alto
al que han llegado las mujeres en la jerarquía militar es el
de comandante. Hoy suman 49. La primera de ellas que ascienda
a teniente coronel lo hará en torno a 2010, y habrá que esperar a 2016
para saber el nombre de la primera general, que con toda seguridad
pertenecerá a los Cuerpos Comunes del Ejército -Sanidad, Intervención y
Jurídico-, donde la promoción es más rápida que en el Cuerpo General.
No obstante, sólo una suerte de ignorancia acerca de los tiempos que
rigen la promoción militar puede desembocar en afirmaciones como las que
recriminan una baja presencia de mujeres en la cúpula del Ejército, como
si esto fuera la empresa privada. La causa remite «pura y simplemente» a
que a tales ascensos «no ha podido llegarse, hasta este momento». Son
palabras del ministro de Defensa, José Bono, pronunciadas recientemente
en el Senado, que explican que si la mujer no acumula galones hasta hoy,
no puede imputarse a ninguna tendencia discriminatoria, sino a que los
criterios de antigüedad son los que son, y en 17 años, a ellas se les ha
aplicado el mismo ritmo que preside el rígido escalafón profesional de
los hombres. Para el caso, las comandantes están donde el riguroso
calendario militar prevé. Ni más ni menos.

Porque las mujeres militares no quieren ni oír hablar de privilegios.
«No aceptarían una ventaja, les parece algo indigno. No pasarían por
que se les regalara nada, porque alguien pensara ni por asomo que su
ascenso se ha debido a su condición de mujer». Habla el director general
de Reclutamiento y Enseñanza, Santos Castro, quien subraya que el
interés de las aspirantes o de las integradas respecto a su vida
profesional en las Fuerzas Armadas va por otro lado. «Hay incertidumbres
y preguntas sobre cómo son las infraestructuras y los alojamientos en
determinadas unidades donde hay limitaciones extremas de espacio, como
los buques, o unidades tan operativas como las de montaña, si a la hora
de prestar servicio en una unidad a flote van a contar con lugares
propios. Y eso es todo».
Para el caso, la administración de Defensa ha correspondido a la
permeabilidad de la mujer respecto al Ejército al menos con una
sensibilidad. Que sea ejemplar o no es cuestión de experiencias en
primera persona.
Está habiendo adaptaciones de barcos valoradas en millones de euros para
habilitar áreas de vida «que no son un rincón», y que otros países han
obviado, explica el director de Reclutamiento; políticas de promoción de
guarderías para conciliar lo laboral con lo familiar o de reservas de
destino para las que tengan por delante una baja por embarazo.
Pero hasta ahí: por no instalar en la calle una sensación de que el
Ejército echa mano de cantos de sirena para reclutar mujeres, de forma
deliberada, no se hace mención de las medidas disponibles en favor de la
mujer en las campañas de captación para cubrir plazas. En las que, por
cierto, no hay reserva específica alguna para las «candidatas», y sus
baremos son idénticos a los de los competidores masculinos, con la
salvedad de las pruebas físicas, que vienen marcadas ligeramente a
la baja por las directrices del Consejo Superior de Deportes.
Hay un agradecimiento implícito a la respuesta de la mujer al
llamamiento de los Ejércitos. Y no es para menos. El resultado de su
incorporación está en las estadísticas, y también en el terreno, aunque
es más difícil que alguien lo reconozca de viva voz. «La mujer ha
resuelto en gran parte el problema de reclutamiento que se presentó con
la profesionalización -relata una fuente muy consciente de la
transformación-, y es más, ha provocado en todos los ámbitos de la
institución un cambio necesario: de actitud por parte de todos, de
frescura, en el estilo de mando, una renovación que era imprescindible
en las Fuerzas Armadas».
|
Mujeres por
empleo y ejército |
| |
Comandante |
Capitán |
Teniente |
Alferez |
Sargento |
Cabo Primero |
Cabo |
Soldado |
Marinero |
TOTAL |
| Tierra |
2 |
39 |
52 |
54 |
86 |
252 |
145 |
5996 |
- |
7940 |
| Armada |
- |
14 |
8 |
32 |
12 |
146 |
381 |
296 |
992 |
1881 |
| Aire |
- |
27 |
37 |
57 |
55 |
54 |
545 |
1538 |
- |
2313 |
| C. Común |
47 |
236 |
215 |
54 |
9 |
- |
- |
- |
- |
561 |
| TOTAL |
49 |
316 |
312 |
197 |
162 |
452 |
2385 |
7830 |
992 |
12695 |
Fuente: ABC
Pero que nadie se engañe, no es oro todo lo que reluce. A lo largo de
más de tres lustros, ha habido en los tribunales oportunidad de dar más
de una vuelta a la disposición del Código Penal Militar que condena
hasta con cinco años cualquier «trato degradante».
No han faltado episodios sórdidos de acoso y de abuso de autoridad, y
ahí está la cifra: entre 1996 y 2000, 1.072 mujeres uniformadas
solicitaron baja por depresión. «No es una peculiaridad del Ejército: es
exactamente lo mismo que ocurre en otros ámbitos de la sociedad»,
retrata sin ningún ánimo de disculpa, pero tampoco de tremendismo, la
comandante Patricia Ortega.
Lejos de todo triunfalismo, el binomio Fuerzas Armadas- mujer en
España no ha hecho más que empezar. A la vuelta de la esquina, ya
hay oficiales cuyo ascenso en pocos años dependerá de valoraciones
subjetivas de sus méritos, más allá del criterio matemático de
antigüedad que hasta ahora ha presidido su escalada en la carrera
militar. El camino todavía por andar de la toma de posiciones en las
altas cúpulas militares: acopian, es sabido, las mejores calificaciones,
pero entra en juego por primera vez la opinión de los «compañeros de
armas».
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Ser uno (a)
más |
| A las primeras
convocatorias de las Fuerzas Armadas españolas abiertas para la
mujer se presentaron 31 candidatas. Sólo seis lograron ingresar.
Hoy son ya 12.695 y su experiencia contradice a los detractores
que vaticinaron un fracaso en su incorporación por aquello de la
exigencia-demasiado duro-o de las consecuencias-demasiados
cambios-. Ni lo uno ni lo otro han sido un obstáculo, y hoy las
militares sirven en el Ejército con la naturalidad de quien
desempeña otro trabajo ¿mejorable?, claro que sí. Como todo. |
Patricia Ortega
Comandante del Cuerpo de Ingenieros Politécnico |
Yolanda Gassó
Teniente del Ejército del Aire |
Es la primera
mujer que ingresó en las Fuerzas Armadas españolas en 1988 y de
las primeras que ascendió al empleo de comandantes. En contra de
lo que pudiera parecer, huye sin disimulos de la etiqueta de
"pionera" y resta cualquier viso de leyenda a su experiencia
única: la "más absoluta normalidad" ha caracterizado su
presencia en una institución que, hasta su entrada, era sólo
para hombres.
"El trato entre compañeros es un tema de educación, no de que se
sea mujer o se deje de serlo. Eso es secundario. En mi caso, el
día a día es de lo más natural: ni he tenido privilegios, que
sería como poco absurdo, ni lo contrario. Soy una más".
"El Ejército, se ratifica, no es algo particular: no es ni más
ni menos que una parte de la sociedad, y lo que pasa dentro de
él es lo mismo que sucede en la sociedad" |
"A mis superiores
les dije que si a mis compañeros les llamaban por su nombre, a
mí por el nombre, y que si utilizaban en apellido, también lo
hicieran para dirigirse a mi". Pilota un avión de transporte
295. De hecho, fue la primera mujer en España que se puso a los
mandos de una aeronave militar, y en todos sus destinos ha sido
"la única" hasta que el verano pasado se incorporaron a su
unidad, el Ala 35 en Getafe (Madrid), otras dos compañeras.
Tomó aquella iniciativa de aclarar lo del tratamiento "porque
ellos tampoco sabían cómo actuar" y reconoce que, al principio,
tocó "demostrar que vales, pero no por ser mujer, enfatiza, sino
igual que cuando uno llega a cualquier sitio: hay que hacer ver
que eres idónea y capaz". ¿El día a día hoy?. "Muy bien, como
uno más". |
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Leticia
Prieto |
Nilsa Maiz y Luz Gamboa |
No hay que bajar
la guardia, hay que estar atentos porque es fácil reproducir
discriminación de otros ámbitos". Habla una de las primeras
mujeres que alcanzó categoría de oficial en el Cuerpo Jurídico
Militar, desde donde una afirmación como la suya, "en el
Ejército existe una igualdad legal y total", cobra toda la
autoridad. Como parte interesada que es, también una
advertencia: "El objetivo no está cumplido: en la realidad, esa
igualdad existe en un alto porcentaje, pero con resquicios", que
rehúsa explicar. Talantes de "ciertas personas",
"paternalismos".
"Hasta ahora, la mujer ha ascendido en el Ejército por
antigüedad, muchas veces con los mejores números de la
promoción. Pero no sé que va a pasar en adelante, cuando toque
ascender a otros empleos superiores ya por selección o
elección... En la sociedad civil no están siendo
"seleccionadas", aun teniendo méritos. Por eso hay que estar
bien atentos para no reproducir esos errores |
Mujeres y
extrajeras. La soldado Maiz de Paraguay, la soldado Gamboa de
Colombia. Ingresaron en las Brigada Paracaidista cuando las
unidades abiertas a los aspirantes extranjeros se contaba con
los dedos de una mano, y apostaron por una opción vinculada como
pocas en el imaginario social al género masculino. Ahora que se
ha ampliado el abanico, la soldado Gamboa asegura que no se
cambiaría. "Estoy muy bien donde estoy".
"En una unidad operativa, donde hay un importante componente de
esfuerzo físico, "nos exigen lo mismo a todos; a la hora de
hacer deporte soy un poco más lenta que otras que corren más, y
entonces hay broncas sobre las mujeres...", explica Maiz, sin un
asomo de acritud, "que no haya confusión", si no con el mensaje
por delante de que "hay mucho compañerismo, nos respetan mucho,
¡pero hay alguno que otro que hace bromas!.
Y añade, "Estoy en Artillería, pero también hay mujeres en
piezas, que son los obuses... no son tareas que no podamos
hacer. Eso sí, cuando una chica se embaraza, un mando sale a
verlo y la manda a una oficina, para que no esté tirando
barrigazos por ahí". De momento, la soldado no tiene hijos,
"pero cuando lo decida, mi profesión no será impedimento. |
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EE.UU
prohíbe la primera línea de fuego; Holanda, servir en submarinos |
| En el Ejército más avanzado
del planeta, el de los Estados Unidos, las mujeres no pueden
integrar las unidades de combate directo, o lo que es lo mismo,
no tienen cabida en la primera línea de fuego. En la Armada y la
Fuerza Aérea, por ley. En Tierra, de hecho. A sus 210.000
enroladas les está vedada, entre otras cosas, la participación
en las operaciones especiales o en las trapas de asalto. "Una
cuestión de márketing-apunta una fuente cualificada. un miedo a
tener bajas de mujeres..." En España, las limitaciones son cero:
la mujer puede acceder a cualquier unidad, en cualquier destino.
No hay límites que pongan fronteras en el peligro, ni en el
esfuerzo, ni en la dureza de la tarea a desempeñar. Muy por
delante no sólo de la concepción norteamericana, sino de la de
otros países europeos que han sido pioneros en el reconocimiento
de los derechos de la mujer, con una dilatadísima "tradición
feminista".
Dos ejemplos: Holanda no
permite que sus mujeres militares trabajen en Operaciones
Especiales ni en submarinos. El Ejército del Reino Unido tiene
regulada otra barrera, esta vez en el ingreso en la Royal
Marines, semejante a la Infantería de Marina española. |
Fuente: ABC
06.03.05
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