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Bienvenidos a la Liga de Campeones, se agradece mantener distancia

Rory Smith. Corresponsal jefe de fútbol, con sede en Manchester, Inglaterra. Tariq Panja

Los planes para la máxima competencia del fútbol europeo parecen tener todo en cuenta. Pero incluso antes de que jueguen los equipos, el coronavirus plantea decisiones difíciles.

Esos pocos minutos justo antes de la patada inicial se han planeado con precisión casi militar. A exactamente las 20:50, hora local, un balón de la Liga de Campeones desinfectado será colocado en el pedestal ceremonial. A las 20:53, los jugadores dejarán sus vestidores. Los equipos ingresarán a la cancha, por separado, a más tardar dos y medio minutos después.

A las 20:57, conforme los acordes del himno de la Liga de Campeones suenen a todo volumen en los altavoces del estadio, los jugadores mirarán hacia las gradas —casi vacías— mientras mantienen el distanciamiento social: un metro entre cada futbolista. Las fotografías de los equipos serán a las 20:57 con 50 segundos, pero los fotoperiodistas no tendrán mucho tiempo para tomarlas: el sorteo con la moneda será a las 20:58.

Entonces, a las 21:00, hora local del miércoles 12 de agosto, el fútbol europeo entrará en territorio desconocido. Después de meses de planeación, semanas de incertidumbre, horas de reuniones, así como cientos y cientos de páginas de protocolos e instrucciones, la Liga de Campeones más extraña y más intensa de la historia finalmente comenzará su tránsito (retrasado) hacia la final.

En vez de brindar un clímax a fuego lento a la temporada europea, con las tres rondas finales de partidos realizadas a lo largo de casi dos meses y con sede en diversos sitios del continente, la Liga de Campeones, el trofeo más codiciado en el fútbol de clubes, será decidida en solo diez días y en solo una ciudad: Lisboa, Portugal.

Claro, si el coronavirus lo permite. Un equipo ya enfrenta un posible brote: Atlético de Madrid reportó el domingo que dos integrantes de su equipo habían dado positivo.

Conforme a las reglas, los dos jugadores —Ángel Correa y Sime Vrsaljko— fueron aislados del resto de la escuadra, y el lunes el Atlético anunció que regresaría a los entrenamientos y continuaría con los preparativos para un juego de cuartos de final que se realizará el jueves contra el RB Leipzig. Esto, también, está permitido; incluso en medio de un brote en el vestidor, un equipo puede jugar mientras que el club pueda poner en la cancha a 11 titulares y dos sustitutos que den negativo.

Toda la ronda de eliminación es, de hecho, una ruptura abrupta con la historia, y no es una que la UEFA —la organizadora de la competición y el órgano rector del fútbol europeo— esté ansiosa de repetir. Tampoco es una Liga de Campeones tan pura como cualquiera pudiera haber esperado, dado que hay vastas diferencias en las preparaciones de los ocho equipos que han llegado a esta fase. El Paris Saint-Germain, que jugará el partido de inauguración contra el Atalanta de Italia el miércoles, solo ha jugado dos partidos a nivel competitivo desde marzo. Bayern Munich tuvo un receso de un mes entre la final de la Copa de Alemania y su encuentro con el Chelsea del sábado, una pausa que a Oliver Kahn, el próximo director ejecutivo del club, le preocupa que pueda ser una desventaja.

Mientras tanto, los equipos de Inglaterra, Italia y España podrían quejarse de la falta de descanso. La temporada de la Serie A acaba de terminar el primer fin de semana de agosto, después de un calendario agotador de diez partidos en poco más de seis semanas. La temporada de la Liga Premier llegó a su fin durante la última semana de julio.

 Keylor Navas, a la izquierda, y Mauro Icardi, del PSG. El campeón de Francia  ha jugado solo dos partidos a nivel competitivo desde marzo.
 Keylor Navas, a la izquierda, y Mauro Icardi, del PSG. El campeón de Francia  ha jugado solo dos partidos a nivel competitivo desde marzo.Credit…Franck Fife/Agence France-Presse — Getty Images

Además, por supuesto, hay una cantidad enorme de exigencias puestas en los equipos para asegurarse de que el torneo puede jugarse hasta el final. “Tengo la sensación de que cualquier equipo que maneje todos estos temores y responsabilidades de la mejor manera tiene una gran oportunidad de ganar”, dijo Kahn.

Esos requerimientos se extienden a casi todos los aspectos de la preparación de cada equipo. La semana pasada, representantes de los 12 clubes todavía involucrados en la competencia en esta etapa se unieron en una llamada en línea con la UEFA para repasar cómo lucirá el torneo.

Les mostraron tres juegos de diapositivas —lo que equivale a más de 130 páginas— y les enviaron el “Protocolo del regreso del fútbol”, de 31 páginas, que gobierna casi cada aspecto de su estancia en Portugal.

Además de detallar dónde se quedará y entrenará cada equipo en la ciudad, las diapositivas les informaron que se les entregarían 210 botellas de agua, así como 90 botellas de Gatorade, todos los días en las instalaciones de entrenamiento; que podían solicitar que se pongan a su disposición hasta 50 kilogramos de hielo durante las sesiones de entrenamiento y los juegos; y que debían proporcionar no solo fotos, sino también las dimensiones de los autobuses de su equipo, si estaban planificando llevar los propios.

Se les dieron mapas de los estadios que utilizarán, detallando dónde, precisamente, sus jugadores podían calentar. Los llamados ejercicios de “pies rápidos” deben realizarse lejos de la superficie de juego y no se debe tocar el área frente a cada portería. A los jugadores no se les permitirá realizar calentamientos en el campo de juego para proteger al césped tanto como sea posible para otros partidos.

Fueron guiados a través del programa de pruebas de coronavirus para cada uno de sus jugadores: una antes de partir hacia Lisboa, una inmediatamente después de su llegada, una el día antes de cada juego. Se les devolverán los resultados no más de seis horas antes del inicio del partido, para garantizar que la competencia no vea un brote del tipo que ha interrumpido varios deportes importantes en Estados Unidos.

La UEFA ha implementado un procedimiento en caso de que un equipo registre una prueba positiva: su partido se efectuará, sin que ese jugador (o jugadores) participen. Los encuentros solo serán cancelados si un equipo no cuenta con 13 jugadores en buen estado. En esa situación, el equipo que no pueda proceder perderá. El resultado será registrado como una derrota 3-0. La UEFA dejó en claro en la reunión que tiene un procedimiento para casi todo.

Existe una buena razón para ello. La organización ha trabajado mucho en la competencia como para que no se logre llegar a la final, que Europa quede privada de un campeón. No solo ha sido un esfuerzo monumental en términos de planeación, sino también en términos de política.

El Atlético Madrid se convirtió este lunes en el primer equipo en cuartos de final en confirmar un positivo de coronavirus. El club dijo que dos jugadores tienen el virus.
El Atlético Madrid se convirtió este lunes en el primer equipo en cuartos de final en confirmar un positivo de coronavirus. El club dijo que dos jugadores tienen el virus.Credit…Paul White/Associated Press

El día posterior a que el Atlético de Madrid eliminó al Liverpool, el ganador del año pasado, en marzo, parecía irreal que la Liga de Campeones pudiera completarse. La pandemia había llevado al fútbol a un paro en toda Europa, y el torneo más prestigioso del continente fue congelado a medio camino durante la ronda de los 16.

Conforme se extendió el cese de actividades y las ligas intentaron elegir una manera de volver a activarse, la Liga de Campeones parecía, en todo caso, estar en peor peligro. La UEFA ha declarado de manera pública su compromiso a concluir la competencia —las consecuencias financieras de no hacerlo eran demasiadas como para considerarlo—, pero el camino a seguir no estaba claro.

Para mayo, la UEFA se había dado cuenta de que solo había una forma posible de concluir la competición. El torneo tenía que terminar en un máximo de tres semanas. A diferencia de las competencias nacionales que ya habían vuelto, la Liga de Campeones tenía que reunir a equipos de múltiples países con diferentes regulaciones para contener al virus. Tenía que ser una competencia por eliminación, una serie de partidos únicos jugados en un solo país, más parecido a las etapas finales de una Copa del Mundo.

Turquía estaba convencida de que podía ser sede de un torneo como ese: después de todo, la final de la Liga de Campeones se había programado en Estambul antes de que comenzara la pandemia. Sin embargo, la UEFA tenía dudas. Turquía fue considerada como demasiado riesgosa. Alemania, España, Hungría y Portugal se ofrecieron para tomar su lugar, y Turquía aceptó hacerse a un lado cuando se le prometió la final del próximo año.

Al mismo tiempo, los directivos portugueses hicieron su propuesta. Fernando Gomes y Tiago Craveiro, presidente y director ejecutivo de la federación de fútbol de ese país, respectivamente, habían desarrollado una relación cercana con el liderazgo de la UEFA. Subrayaron que Portugal, hasta entonces, no había sido afectado de manera tan fuerte como otras naciones, y que Lisboa tenía experiencia como anfitriona de grandes acontecimientos. Su intento de persuadir a las autoridades de la UEFA funcionó.

Con un formato y una sede, la UEFA ahora debía hacerse cargo de la organización. En circunstancias normales, eso podría tomar meses. Ahora solo contaba con algunas semanas. Un acuerdo para albergar el torneo, que incluía incentivos fiscales, fue modelado junto con el gobierno portugués y se creó un protocolo sanitario detallado. Los partidos, anunció la UEFA, se realizarían sin hinchas.

Para evitar quejas de favoritismo y discusiones mezquinas entre los equipos, a los hoteles se les asignaron espacios en el sorteo de la competencia, lo que significa que el lugar donde cada equipo se quedaría y entrenaría sería una cuestión de suerte, tal como los oponentes a los que se enfrentaría.

El secretario general adjunto de la UEFA, Giorgio Marchetti, a la izquierda, trabajó con el presidente de la organización, Aleksander Ceferin, y otros funcionarios para crear los protocolos del evento. Las reglas y protocolos, que a menudo tardan meses en crearse, esta vez se elaboraron en unas pocas semanas.
El secretario general adjunto de la UEFA, Giorgio Marchetti, a la izquierda, trabajó con el presidente de la organización, Aleksander Ceferin, y otros funcionarios para crear los protocolos del evento. Las reglas y protocolos, que a menudo tardan meses en crearse, esta vez se elaboraron en unas pocas semanas.Credit…Harold Cunningham/Agence France-Presse — Getty Images

Luego estaba la cuestión de apaciguar a los socios de transmisión de la UEFA. Algunos ya se habían asegurado recuperaciones y rebajas en las ligas nacionales, pero la UEFA logró llegar a un acuerdo. Habrá que devolver millones de dólares, pero la cantidad dependerá del éxito del torneo de este mes. La cifra final determinará el premio total en metálico que recibirán los equipos.

No obstante, en julio, todo ese trabajo de repente pareció estar bajo amenaza. Portugal tuvo un alarmante repunte en casos de coronavirus, centrado en Lisboa. Las autoridades del país impusieron un toque de queda en la ciudad, y algunos comenzaron a cuestionarse si Portugal debería albergar el evento.

El liderazgo de la UEFA, encabezado por su presidente, Aleksander Ceferin, sostuvo una llamada con altos funcionarios portugueses, incluyendo al primer ministro, Antonio Costa. Los directivos de fútbol brindaron una presentación detallada, que involucró montañas de estadísticas y gráficos, los cuales, dijeron, mostraban que el historial de pruebas de Portugal y su manejo del virus significaban que había una amenaza muy pequeña para el torneo.

Con ese obstáculo final superado, la UEFA podía impulsar el avance. El martes pasado, presentó la versión final de cómo luciría para los clubes su Liga de Campeones de emergencia. La concentración estaba en todas las normas repentinas de este nuevo mundo: cubrebocas, desinfección de manos y distanciamiento social.

Habrá solo un guiño al pasado. A las 20:50, precisamente diez minutos antes de la patada inicial de cada partido, un balón será colocado en su pedestal. En la superficie curva del balón, apenas debajo de una imagen del trofeo de la Liga de Campeones, dos palabras servirán como recordatorio de que esto no es como debía ser. Se leerá “Estambul 2020”.

Credit…Dave Thompson/Agence France-Presse — Getty Images

Fecha de publicaciónagosto 14, 2020

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