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El mejor comisario de toda la historia y aquel héroe anónimo de la Guardia Civil

Joaquín Verdegay

El 19 de abril de 1970 es una fecha que marcó mi vida. Siempre me habían gustado las carreras de coches, y con 13 años, uno de mis tíos nos invitó a mi madre y a mí, a ir al Jarama a ver el GP de España de Fórmula 1. ¡Mi sueño hecho realidad! Iba a ser mi primera carrera en directo. Cuando el domingo llegué al circuito, lógicamente, me sabía de memoria la vida y los milagros de los pilotos y de los coches que iban a correr.

Eran otros tiempos, pero desde el punto de vista del espectáculo deportivo, con toda seguridad, eran mejores que los actuales. Y voy a explicar por qué. Sólo tomaron la salida 16 coches, y de ellos, cinco estaban pilotados por campeones del mundo: Jackie Stewart, Denny Hulme, Graham Hill, Jack Brabham y John Surtees, y otros dos pilotos iban a serlo también: Jochen Rindt, ese mismo año, y Mario Andretti -que había ganado las 500 Millas de Indianápolis el año anterior- lo iba a ser ocho años después.

Imagínense el nivel de competitividad de un evento deportivo entre 16 deportistas, de los que siete han sido o iban a ser campeones del mundo de esa especialidad. En el presente, la diferencia de prestaciones entre los coches hace imposible que algo así pueda volver a ocurrir, porque ahora, ganar el Mundial se ha convertido en algo no demasiado complicado, sino casi inexorable cuando se es el primer piloto del mejor equipo. Pero esta no fue la razón de que esa tarde de domingo me causara tanta impresión.

En la primera vuelta del Gran Premio, el BRM de Jackie Oliver perdió el control en la frenada de la Curva de Bugatti y chocó contra el Ferrari 312 B de Jacky Ickx. El golpe no fue importante, pero se produjo un violento incendio, con los dos coches parados y 350 o más litros de gasolina ardiendo sobre la pista.

A casi 1.000 ºC

De la bola de fuego vimos salir a Oliver, pero Ickx no conseguía salir de su coche. Los segundos pasaban y la angustia era real, esto no era ninguna película. De repente, un oficial de ese puesto, vestido con pantalones blancos y camisa azul marino, se metió en el fuego, a cuerpo, sin ningún equipamiento ignífugo solo con la ayuda de un extintor de mano y de su coraje -este último de mayor tamaño que el extintor- porque la gasolina arde a cerca de 1.000 ºC, y les aseguro que no es fácil estar ahí.

Este oficial llegó hasta el piloto del Ferrari, y allí se encontró con otro valiente, un Guardia Civil que había llegado también hasta el piloto por el otro lado del coche, y entre ambos le sacaron. Cuando les vimos salir a los tres, ardiendo sus ropas y zapatos, chamuscados pero vivos, les puedo asegurar que yo me senté en el suelo, y respiré a fondo, porque había pasado la mayor angustia de mi vida viendo quemarse vivo a un ser humano. Ese oficial se llamaba Andrés Mas Martín, y para mí, aquel impacto recibido fue tan intenso, que nunca pude abandonar el automovilismo.

Al cabo de los años, tuve el honor de ser designado por la Federación Internacional del Automóvil, como presidente de la recién creada Comisión de Voluntarios y Oficiales. Allí promoví la creación de unos premios y reconocimientos anuales para los mejores oficiales de automovilismo en todo el mundo, y como ese año iba a ser el primero, consideramos que se debía premiar al mejor oficial de todos los tiempos, por un acto de singular heroísmo, y no sólo en la temporada 2011.

Andrés Mas, por su actuación en el GP de España de 1970, fue elegido como el mejor oficial de automovilismo de todos los tiempos, pero lamentablemente falleció pocos días antes de la entrega del premio, y yo tuve el honor de recibirlo en su nombre.

Pero no puedo acabar la historia aquí, porque el otro héroe, el Guardia Civil que colaboró con Andrés, nunca pudo ser identificado porque él no quiso. Ickx me contó que había intentado darle las gracias en el hospital al que les llevaron a los dos, y que había pedido que le trasladaran un mensaje, pero la respuesta del agente fue clara: «Díganle al Sr. Ickx que no le hace falta saber mi nombre, que a usted le ha salvado la Guardia Civil».

Hoy es la fecha, y han pasado 50 años, que nunca pudimos saber quién era el guardia de los de servicio ese día, héroe anónimo, que se jugó la vida para salvar a Ickx. Gracias a los dos.

Fecha de publicaciónabril 19, 2020

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