viernes, 7 agosto 2020
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PANDEMIA por COVID-19: Diez Recomendaciones para las EMPRESAS de Seguridad

Foro de Seguridad. Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad.

La crisis que enfrentamos es la primera en su tipo en la historia. Aún no comprendemos su profundidad, y todos los matices que va a presentar. 

Estos matices variarán según sean el país, lugar geográfico concreto, tipo y tamaño de empresa, situación operativa, financiera, organizacional y competitiva previa, clase de clientes, etcétera, de que se trate

De todos modos, esperamos que este documento sea útil cualquiera sea la situación de la empresa de que se trate.

Ha sido redactado sobre la base de la experiencia de nuestro equipo de trabajo, que hace muchos años asesora a compañías de Seguridad Física y Electrónica de todo tamaño, en diferentes países de la región.

ESCENARIO ECONÓMICO: El cisne negro del Covid-19

Estamos inmersos en los efectos de un impactante cisne negro: la pandemia del Corona Virus. 

Por sus características, esta primera gran epidemia de la globalización rompe con el ensamblaje de la economía mundial.

La situación muestra graves consecuencias en los países desarrollados, y tendrán mayor impacto en los países emergentes como los nuestros, de América latina y el Caribe. Las consecuencias sociales serán inmensas. Y quedarán muy dañadas industrias completas, a nivel global. 

Incluso los mejores planes de manejo de crisis, de contingencia y de continuidad de negocios nos sirven de poco. Una situación de esta magnitud, alcance y profundidad, que no solo nos alcanza a nosotros, sino que detiene la economía mundial, estaba fuera de todos los radares.

El impacto económico provocado por la pandemia, en lo general será seguramente devastador para muchos sectores, economías y países. Y como en muchas otras crisis, habrá ganadores y perdedores.

Entre las industrias “perdedoras” se encontrarán las de turismo y placer, aviación, transporte marítimo, automotriz, construcción, manufacturas (ropa, máquinas, etcétera), servicios financieros, educación, indumentaria, bienes de consumo durables y otras. 

Entre los sectores “ganadores”, que ya hoy incluso tienen problemas por sobredemanda, se encuentran los de insumos médicos, proc10esamiento y venta de alimentos, salud y cuidado personal, tecnología de las comunicaciones, logística, comercio electrónico, ciberseguridad y otros.

ESCENARIO ECONÓMICO: ¿Qué tan profundo será el impacto de la pandemia?

El shutdown de países completos, tendrá consecuencias económicas duraderas. Muchas personas se volverán súbitamente pobres, los más pobres de nuestros países lo pasarán muy mal, y muchas empresas se verán muy golpeadas o quebrarán 

Este impacto, ¿será devastador? ¿Habrá un antes y un después del mundo, como estamos escuchando todos los días? La historia y la economía dicen otra cosa.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, antes del Covid-19 se esperaba para América latina y el Caribe un PBI de 5.5 billones de dólares, U$D 5.500.000.000.000.

Si en Latam tenemos una fuerte recesión – y parafraseando al profesor Faccin – ese PBI caerá un 5%. Produciremos – y gastaremos – “sólo” 5,2 billones (millones de millones) de dólares, o sea U$D 5.200.000.000.000. 

Entonces no estamos frente al fin de la historia, ni a un cataclismo bíblico. Como conjunto social sufriremos, seremos algo más pobres durante un tiempo, pero la vida y los negocios seguirán. 

SEGURIDAD: ¿Industria ganadora o perdedora?

Desde el punto de vista económico, el de la Seguridad es un mercado con oferta y demanda. 

La demanda de Seguridad ya aumentó. Se requiere mucho más personal para distintos dispositivos de orden y control originados en la pandemia, prevención de disturbios, cuidado de instalaciones y otras causas.

En los próximos tiempos la demanda aumentará más aún, porque creemos que aumentarán el delito y los desórdenes públicos, incluyendo saqueos, tumultos, motines carcelarios, etcétera. 

La oferta pública de seguridad (policía, gendarmería, carabineros, etcétera), será insuficiente para enfrentar esta mayor demanda y dar seguridad a particulares y empresas. Ya lo era antes de esta situación; mucho menos lo será ahora, al menos porque:

• Habrá carencia de personal, con parte de sus hombres dedicados a temas de aislamiento y control vinculados a la pandemia, y otros en cuarentena por el Covid-19, y

• Los presupuestos policiales se resentirán, porque la recaudación de impuestos por parte de los gobiernos se ha desplomado.

Entonces, la necesidad de Seguridad Privada aumentará, y de hecho ya ha aumentado: los guardias de seguridad están “en la primera línea” de lucha contra la pandemia, junto con el personal de salud, la policía y otros servidores.

Si hay MÁS NECESIDAD DE SEGURIDAD, ¿habrá mejores negocios?

La necesidad de seguridad aumentará fuertemente, pero eso no significa que aumenten los negocios de la seguridad privada; éstos dependen de la demanda.

La demanda no es la cantidad de bienes y servicios que la gente desea o necesita, sino la que efectivamente compra. 

Habrá particulares y empresas que necesiten más seguridad, pero no la demandarán porque no podrán pagarla. Otros sí podrán hacerlo, y demandarán los productos y servicios que vendemos hoy, y otros nuevos que ellos necesitarán, y nosotros tendremos que desarrollar. 

La industria de la Seguridad Privada, también tendrá ganadores y perdedores. 

Todas las empresas de la industria enfrentan la misma crisis, pero no todas están reaccionando igual.

Y la supervivencia y el éxito de una empresa de Seguridad no dependerán de la severidad y profundidad de la crisis, que es igual para todas, sino de la efectividad y oportunidad de su respuesta.

PRIORIDADES para las empresas de seguridad

Las prioridades de las empresas de seguridad hoy son mantener a salvo a su personal, y la continuidad de su negocio. 

El BCP, Business Continuity Plan, que muchas veces los expertos han ayudado a redactar para sus clientes, ahora debe aplicarse a la propia compañía, para:

• Salvaguardar a su propio personal, y brindarle apoyo ininterrumpido, 

• Mantener la viabilidad financiera de la propia empresa

• Asegurar el mantenimiento del servicio a sus clientes

• Cumplir adecuadamente con el rol esencial que este momento le demanda la sociedad.

LOS COSTOS en la pandemia

La pandemia aumentó todos los costos de operación (equipamiento, capacitación, baja de guardias y supervisión, teletrabajo, etcétera), y los costos seguirán aumentando ya que:

• Aumentará la cantidad de empleados en baja temporaria porque se contagien, porque deban quedarse en casa por la cuarentena obligatoria, para cuidar familiares cercanos, o por miedo,

• se acabará el stock de insumos (electrónica, etcétera) y habrá que reponerlo, en un escenario de cierre de fronteras y rotura de la cadena de suministros,

• se deberá aumentar la respuesta a incidentes y alarmas, por aumento de los delitos y disturbios, y repliegue de las fuerzas públicas, 

• aumentará el costo operativo para cada una de las distintas poblaciones en la empresa: la administrativa, la operativa, etcétera. Cada una tiene características especiales, son más o menos vulnerables al contagio, y cuentan más o menos posibilidades de trabajar en forma remota o en condiciones de distanciamiento físico (ejemplo: trabajo en las oficinas centrales).

DIEZ RECOMENDACIONES para sobrevivir y crecer

En la industria de la Seguridad, las empresas que sobrevivan deberán: 

1. Saber que en una crisis prolongada y con consecuencias tan graves, para la empresa y su gente es fundamental un liderazgo efectivo e inspirador, y que éste requiere por una parte fortaleza física, psicológica y emocional, y por otra una estrategia clara que conduzca al equipo hacia el futuro.

2. Contar con líderes que sepan que, más allá de una empresa dirigen un grupo humano. En ese grupo no sólo hay guardias, jefes, gerentes: hay hijos, esposos, padres, abuelos, hermanos, nietos, amigos. Estas personas atraviesan un momento sin precedentes en su vida, y luchan con el miedo, la ansiedad y la incertidumbre por sí mismos y sus familias. El liderazgo del momento requiere empatía, inteligencia emocional y cuidar a la gente, durante un tiempo incierto y quizás prolongado.

3. Comprender que esta situación es cualitativamente diferente a cualquier otra crisis que se haya vivido en cien años, y que NO está cerrada; habrá que convivir con ella hasta que esté lista una vacuna, y esa vacuna pueda ser puesta al alcance masivo de la población. El plazo mínimo estimado es de doce a dieciocho meses. La duración total de la crisis puede ser mucho mayor aún, y quizás habrá que mantener el modo “provisorio” de funcionamiento actual durante bastante tiempo.

4. Clarificar rápidamente su cuadro de situación: ¿Cuál es el estado de la pandemia en las áreas donde operamos? ¿Cuáles son los riesgos operativos y de seguridad actuales y emergentes para nuestra gente? ¿Cuáles son los riesgos para nuestra infraestructura? ¿Para nuestros clientes y proveedores? ¿Qué opciones tenemos para mitigar cada uno? Etcétera.

5. Poner a punto su estructura para operar en esta “nueva normalidad provisoria”. ¿Quién hace qué, desde qué lugar y de qué modo? ¿Qué parte de la operación podrá transferirse al teletrabajo? ¿Cómo se respetará el “distanciamiento social” en las sedes y sucursales? ¿Cómo trabajará la supervisión? ¿Tenemos identificados los cargos críticos? ¿Están definidos y entrenados los reemplazos de emergencia? Las instalaciones, ¿pueden cumplir las nuevas disposiciones legales? ¿Cuáles serán los mecanismos alternativos de atención, para los clientes y para nuestro propio personal? Al aumentar el teletrabajo y el trabajo a distancia, ¿cómo aseguramos nuestra propia ciber-seguridad? Etcétera.

6. Comprender que el mercado que viene no es un mercado de “vender barato”, porque sus propios costos ya aumentaron, aumentarán más en el futuro, y los clientes que valen la pena ya saben esto.

7. Diseñar y desarrollar nuevos productos y servicios, adaptados a las demandas emergentes, por ejemplo vinculadas con el telemonitoreo, teletrabajo, ciberseguridad, supervisión de sites remotos, aseguramiento de la cadena logística propia y de los clientes, etcétera.


8. Saber que hay clientes que no podrán pagar sus servicios. Entonces, están depurando su cartera de negocios y clientes, sobre la base de su viabilidad presente y futura.

9. Buscar que sus áreas operativa, administrativa, tecnológica y comercial trabajen en un contacto más estrecho y en continua comunicación entre sí y con los clientes, porque la crisis traerá pérdida de negocios, pero también traerá nuevos negocios, para los cuales habrá que estar preparados. 

10. Invertir recursos, principalmente para calificar y desarrollar a su equipo gerencial, preparándolo para que comprenda claramente el “nuevo” negocio que se plantea en adelante, y cómo actuar en él.

Finalmente, la crisis será dura, pero va a pasar. 

Las empresas sólidas y que trabajen con inteligencia, saldrán de ella con una posición de mercado mejor que la actual. 
Las otras, desaparecerán.

Fecha de publicaciónjulio, 2020

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