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Primer oficial del Ejército con tartamudez: «De joven, mi horizonte era esconderlo para poder entrar y hoy veo que no hay discriminación»

Rafael J. Álvarez

Luis Gómez Siles asciende a mando 13 años después de que España aboliera la disfemia como causa de exclusión de las Fuerzas Armadas.

No se percibe nada en Luis que asome a disfemia, que destape discriminación o que revele injusticias. No es la suya una historia de persona con profundas interrupciones al hablar, ni de niño desterrado a los rincones de la burla, ni de profesional amputado por el esqueleto normativo de su empresa.

Pero sí es la historia de una diferencia.

Porque Luis es la primera persona con tartamudez que accede al escalafón de mando del Ejército de Tierra. El dato lo sostiene la Fundación Española de la Tartamudez-TTM, un combativo e histórico colectivo que ha peleado, negociado, concienciado y acordado con decenas de instituciones en este país, incluidas las Fuerzas Armadas.

Tanta es la lucha de la Fundación TTM que su presidente, Adolfo Sánchez, convenció un martes en persona a José Luis Rodríguez Zapatero de que la tartamudez no podía ser un motivo de exclusión laboral y ese mismo viernes el entonces presidente del Gobierno llevó el asunto al Consejo de Ministros.

Así, un día de 2005, la disfemia dejó de ser un criterio de exclusión para el empleo público.

Y, dos años después, en ese universo de igualdad entraron las Fuerzas Armadas…

«Desde muy joven, yo quería ser militar. Pero todavía estando en Bachillerato mi horizonte era esconder mi tartamudez para poder entrar en el Ejército, porque entonces aún era un criterio de exclusión. Para ser oficial del Ejército hay que tener una licenciatura. Así que me matriculé en Administración de Empresas porque, pese a las dificultades, tenía mi objetivo claro. Me inscribí en la Universidad en julio de 2007 con la tartamudez aún como criterio de no admisión en el Ejército, pero en septiembre de ese año desapareció como motivo de exclusión. Así que ya tenía el camino libre. Y ahora veo que aquí, en el Ejército, no he sufrido nunca discriminación por mi tartamudez».

Es Luis Gómez Siles, 32 años, andaluz de Algeciras, con casa y novia en Málaga y destino actual en Sevilla. Desde que en 2015 ingresara en las Fuerzas Armadas, Luis Gómez Siles ha sido militar de tropa en el Ejército del Aire, cadete en la Academia General Militar, primero de la 74 Promoción del Cuerpo de Intendencia del Ejército de Tierra y, por fin, desde julio de 2020, oficial del Ejército de Tierra.

Teniente, para ser más exactos.

Julio de 2020… Eso significa cinco años más tarde de que Luis entrara en las Fuerzas Armadas, pero 13 después de que en España la tartamudez dejara de constituir una traba para ser militar.

– ¿Por qué se han tardado 13 años en que una persona con tartamudez sea oficial del Ejército de Tierra?

– Se me escapa. Puedo tener una opinión, pero no sé cuál es la razón a ciencia cierta. Mi opinión es que cuando hay algo difícil existe un techo de cristal. Cuando existía el servicio militar obligatorio, la tartamudez era una causa de exclusión, como tener los pies planos. Y puede que ello generara una exclusión personal, es decir, una idea de que si tenías tartamudez no ibas a poder hacer carrera en el mundo militar. Yo pertenezco a la primera generación que cuando decidió su futuro ya sabía que era posible ser militar teniendo tartamudez».

Tartamudez… Un paréntesis del habla, un bloqueo parlante puramente motor, un parón en la fluidez de lo que se dice, pero no de lo que se piensa.

Afecta a 72 millones de personas en el mundo y a 467.000 en España, según las exactitudes patrias de la Fundación TTM. Un estudio retrospectivo de Hugh-Jones y Smith sostiene que el 83% de los adultos que tienen tartamudez sufrió burlas o acoso por parte de sus compañeros durante en la niñez. Y un trabajo de la logopeda Raquel Escobar calcula que sólo el 16% de los niños menores de 6 años con tartamudez acude a tratamiento en la escuela, atención temprana o sistema de salud públicos. Más del 80% de la niñez con disfemia trata su disfunción del habla en consultas privadas.

El 22 de octubre se celebró el Día Mundial de la Tartamudez. Y un 22 de octubre (de 2015) entró Luis Gómez Siles en el Ejército español. «Se podría decir que el Día Internacional de la Tartamudez es mi aniversario personal en las Fuerzas Armadas».

Siles, el teniente de las Fuerzas Habladas.

La mayor parte del tiempo, Luis Gómez Siles no tartamudea. Mantiene un discurso fluido y, además, ajeno a cualquier victimismo. Pero sabe que, por ahí, todavía hay muchos heridos. «Hay pocas cosas peores que no conocer algo, y una es conocerlo mal. Y la tartamudez se conoce muy mal. Se cree que es un problema de fondo, un fallo psicológico, un susto; la gente te acaba las frases o te transmite impaciencia, algunas personas sufren burlas… Sólo es falta de fluidez, no de mensaje. Nunca va conectado con la inteligencia o la capacidad de expresión, sino con la forma de transmitir. Hay grandísimos comunicadores con tartamudez. Y líderes mundiales».

– ¿Por ejemplo?

– Joe Biden, presidente de los Estrados Unidos.

El teniente Siles fue un niño sin disfemia hasta los 4 años. A partir de ahí apareció en él una tartamudez muy pronunciada que parece haberse moderado con el tiempo. «Recibí algunos comentarios, pero sin mala fe. Algunas veces oía eso de ‘tartamudo’ de forma un poco ofensiva. Pero nunca me dolió, porque jamás tuve complejo. Siempre he vivido la tartamudez como una característica de mí, algo que me conforma como ser humano. Yo he visto a personas más incómodas que yo con mi tartamudez».

Lo dice de seguido, sin atisbo de bloqueos. Pero a lo largo del día, a veces, Luis se traba. «No depende de ninguna situación en concreto. Simplemente aparece. Puede ser en la situación más trivial del mundo, desayunando tranquilo o en una reunión de trabajo… No depende de factores externos».

– ¿Y ante la tropa?

– No suele ocurrir, pero alguna vez, sí.

– ¿Y de qué manera recibe la tropa una orden de un superior con tartamudez?

– Con absoluta normalidad. La tropa recibe las órdenes como los empleados de cualquier otra empresa hacia sus superiores. Las Fuerzas Armadas tienen una tolerancia con la tartamudez exactamente igual que la que tiene la sociedad. La prueba es que yo fui el primero de la 74 Promoción, lo que demuestra que en la Academia no hay discriminación, y que soy oficial, lo que demuestra que en el trabajo militar, tampoco la hay. Podrá haber algo puntual, pero yo jamás lo he visto».

La tartamudez sí se mantiene como motivo de exclusión en un pequeño ámbito militar: el ingreso en centros docentes de formación de aspirantes a personal con responsabilidad de vuelo. En 2019, el BOE lo estableció así: «La tartamudez grave que dificulte la inteligibilidad de la expresión oral será considerada causa de exclusión». Teniente Siles: «Es lógico. Es un tema de seguridad».

Luis Gómez Siles pertenece a la Fundación Española de la Tartamudez desde antes de ser militar. «Peleamos por hacer recapacitar a la sociedad y restar sufrimiento al colectivo de personas con tartamudez. La Fundación es una victoria».

Quizá ésta sea otra, el primer mando militar de España con tartamudez. «Como mando, yo no sé de ningún otro en el Ejército de Tierra. Como tropa, sí. Seguro que, tras mi generación, empezará a haber más oficiales con tartamudez».

Fecha de publicaciónnoviembre 01, 2021

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