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Rangers o GEO: el origen y los secretos de 11 unidades de élite que lucharon contra el terror en Afganistán

Manuel P. Villatoro

Estados Unidos, Reino Unido, Nueva Zelanda, España… Son muchos los países que han enviado a sus mejores soldados al país durante las dos décadas de conflicto.

En qué países se aplica la ley islámica.

Las instantáneas son escalofriantes y recuerdan a las que se distribuyeron en 1975, durante la retirada de Saigón en plena Guerra de Vietnam: civiles desesperados se abalanzan sobre aviones y helicópteros para escapar de Afganistán. Una verdadera locura. Aunque no es la única similitud. Los teatros de operaciones guardan otras tantas como el despliegue por parte de Occidente de sus unidades de operaciones especiales para cubrir y organizar la retirada; desde los populares Rangers, hasta los GEO españoles. Los grupos han sido tantos como aquellos que, durante más de dos décadas, han luchado contra el terror en un país que, hoy, ha sido tomado por el régimen talibán.

Estados Unidos

Estados Unidos ha sido la nación que más tropas de este tipo ha enviado hasta territorio afgano. Y lo ha hecho, según explica a ABC el divulgador histórico José Luis Hernández Garvi, bajo el paraguas del Mando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Armadas. Que el país lidere el ranking no le parece extraño debido, entre otras tantas cosas, a la importancia que han adquirido en su Ejército dichos combatientes. Así lo confirmó un informe presentado al Congreso en 2011:

«Estas fuerzas son las mejor adiestradas, las mejor equipadas y las mejor lideradas. […] Son el arma más letal de y eficaz del Gobierno contra los terroristas y sus redes».

El teniente coronel de infantería Raimundo Rodríguez Roca y el profesor de ciencia política Javier Jordán confirman que fueron un elemento clave durante la invasión de Afganistán en el dossier ‘La importancia creciente de las fuerzas de operaciones especiales en EE.UU.’. En el mismo especifican que estas unidades norteamericanas lideraron los combates durante los seis primeros meses de la campaña para, a continuación, volver a su rol habitual. «Estos chicos pueden surgir de la noche, caer del cielo, pasar una hora o dos en el suelo y no dejar atrás nada más que agujeros humeantes y alaridos», explicaba John Gresham, coautor del libro ‘Fuerzas Especiales‘, en 2001.

Miembros de los Ranger de los Estados Unidos
Miembros de los Ranger de los Estados Unidos

Entre las unidades más desconocidas de los Estados Unidos que han sido desplegadas en Afganistán se encuentra el 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales Aerotransportado. Tal y como confirma Garvi, sus misiones han sido «apoyar el despliegue, controlar ubicaciones clave o llevar a cabo rescates aéreos». Aunque también están especializados en llevar a cabo misiones de infiltración nocturnas. De ahí su apodo: ‘Night stalkers’. El credo de sus miembros deja cristalino para qué fueron concebidos: «Debo estar siempre listo para moverme y llegar a cualquier lugar con un retraso máximo de 30 segundos». Estos días colaboran en las labores de retirada.

Los más famosos, por el contrario, son los miembros del 75º Regimiento Ranger. «Son los asesinos, los ‘rambos’. Han sido formados para hacer estallar cualquier cosa y para matar a gente. Son expertos en la demolición», explicaba en 2001 a AFP Bill Taylor, ex coronel del Ejército de Tierra de los EE.UU. Su entrenamiento es demoledor –solo en la primera fase del mismo ya abandona la mitad de los aspirantes– e incluye tácticas antiterroristas; infiltración por vía aérea, terrestre y marítima; recuperación de equipo y personal y asaltos en la oscuridad. «Como fuerza de élite han participado en los países con altos índices de terrorismo como AfganistánIraq Mogadiscio», afirma la escritora Ana Lilia Pérez en ‘Verdugos: Asesinatos brutales y otras historias secretas de militares’. Su lema: «Liderad el camino».

Los Rangers son también una de las unidades especiales con más solera de los Estados Unidos. Aunque su origen se remonta a la era colonial, no fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando adquirieron un papel preponderante. En principio fueron entrenados por los míticos comandos británicos para llevar a cabo misiones de infiltración tras las líneas enemigas. Con todo, los mandos prefirieron reconvertirlos en una infantería ligera de choque destinada a combatir en vanguardia durante las batallas más duras. Su actuación más famosa se dio en el Desembarco de Normandía, cuando escalaron un acantilado a golpe de cuerda con el objetivo de destruir varias piezas de artillería alemana. Desde entonces han participado en contiendas como la Operación Anaconda.

Miembros de la Delta, en la película Black Hawk derribado
Miembros de la Delta, en la película Black Hawk derribado

La unidad más selecta de las que ha sido desplegada en Afganistán es la Delta Force 1er Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales-Delta. La misma que Garvi define a ABC como «la élite de la élite de los comandos». Sus miembros son seleccionados entre los mejores combatientes de otros grupos del ejército de los Estados Unidos. «Fueron ideados a imagen y semejanza del SAS británico y, como curiosidad, no están obligados a afeitarse. Por ello, no es raro verles en fotografías con extensas barbas y el pelo largo», añade. Su aspecto desarrapado no les ha impedido participar en un sin fin de operaciones como la invasión de la isla de Granada en 1983 o la mítica intervención en Mogadiscio representada en ‘Black Hawk derribado’.

El entramiento al que son sometidos pone especial énfasis en la puntería de los reclutas en situaciones de estrés como la liberación de rehenes. Para ello, simulan rescates de civiles en grandes edificios, aviones y buques de guerra. Pero no es lo único. Los aspirantes, por ejemplo, deben convertirse en auténticos especialistas en el uso y fabricación de explosivos. No faltan tampoco los cursos en «conducción táctica agresiva», a pesar de que parezca algo más propio de las películas de acción que de la vida real. A todo ello se suman unas pruebas físicas que fomentan la resistencia y la adaptación mental a un ambiente hostil.

Las últimas unidades norteamericanas de este tipo que han participado en el conflicto de Afganistán han sido los equipos SEAL. «Es el nombre coloquial que recibe la fuerza de guerra naval de los EE.UU.», explica Garvi. En la actualidad son un grupo de combate letal cuyos miembros están entrenados para llevar a cabo tanto asaltos directos, como misiones de infiltración por tierra, mar y aire. Aunque están especializados en el buceo, como bien indica su apodo: ‘Hombres rana’. «Lo que nos diferencia del resto es que nuestro entrenamiento no lo podría pasar el 85% de la población. Es más que difícil, es peligroso si no se es apto. Pero es el que nos prepara, por ejemplo, para nadar mucho mejor que el resto de unidades», explicaba a ABC Kevin Lacz, exmiembro de esta unidad de élite, en 2019.

Inglaterra, Nueva Zelanda y Australia

A partir de este punto, las unidades que han viajado a Afganistán son tantas como los países que han participado en el conflicto. Gran Bretaña, por ejemplo, desplegó desde los inicios de la ‘Operación Libertad Duradera’ dos escuadrones de los famosos SAS. «Desde su concepción, el Special Air Service ha operado en todo el mundo, desde las selvas de Belice hasta Irlanda del Norte», afirma Steve Stone en ‘Calor afgano. Operaciones del SAS en Afganistán’. En la actualidad, sus miembros son entrenados en labores de contraterrorismo, recogida de información, control aéreo desde tierra, ataques de sabotaje y adiestramiento de fuerzas extranjeras. Su actuación más famosa sobre el territorio fue la ‘Operación Jubilee’, en la que rescataron a cuatro rehenes capturados por bandidos locales.

El origen del SAS se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Más concretamente, hay que viajar en el tiempo y el espacio hasta el norte de África de 1942. Año en que el entonces teniente David Stirling ideó este grupo de operaciones especiales como una unidad capaz de introducirse tras las líneas enemigas para provocar el caos y la destrucción en los campamentos nazis. Una de sus primeras y más destacadas misiones fue la de Sidi Haneish, en la que un grupo de 18 jeeps destruyeron una treintena de aviones de vital importancia para Hitler. Y así, otras tantas. Decanos en las misiones de infiltración, su valor fue reconocido por todos los Aliados. Al ‘Führer’, por el contrario, le provocaron más de un dolor de cabeza. Tanto le molestaban, que ordenó a sus ejércitos acabar con su vida aunque se rindieran.

Fuerzas especiales australianas desplegadas en Afganistán
Fuerzas especiales australianas desplegadas en Afganistán – ABC

Gran Bretaña ha enviado también al SBS Servicio Especial de Botes (según sus siglas traducidas al español). La unidad, perteneciente a la ‘Royal Navy’ británica, cuenta con dos centenares de soldados. ¿Qué les hace diferentes del SAS? Según sus miembros, que cuentan con un mayor entrenamiento para orquestar operaciones de buceo; que sus operadores provienen de los ‘Royal Marines’ (un grupo de élite de por sí) y que su perfil público más bajo hace que sean menos revoltosos que sus compañeros. Entre sus operaciones más destacadas se halla la caza del jerarca talibán Mullah Abdul Matin, al que interceptaron mientras viajaba en un convoy tras un tiroteo.

Australia también participó con su propio SAS. La unidad se formó en 1957 inspirada, como no podía ser de otra forma, en sus hermanos británicos. Su primera misión fue en la guerra de Borneo y, desde entonces, han participado en operaciones ‘verdes’ (junto al ejército regular) y ‘negras’ (acciones antiterroristas). Cuentan con soldados especializados en el desembarco aerotransportado, submarinismo y lucha en la jungla. «Son famosos porque cuentan con el Land Rover Perentie para las patrullas de largo alcance. Son todoterrenos de tres ejes y seis ruedas», añade Garvi. Nueva Zelanda desplegó también a su SAS, calificado por su Gobierno como «su principal unidad de combate».

‘Boinas verdes’ españoles

También han brillado con luz propia en este conflicto los ‘boinas verdes’ españoles: los miembros del Mando de Operaciones Especiales (MOE). Según afirma nuestro compañero Esteban Villarejo, entre sus objetivos hay que contar el entrenamiento de una unidad equivalente en el Ejército afgano, pero también estar preparados para cualquier eventualidad. «Operaciones nocturnas, asaltos a edificios, incursiones en zonas enemigas… ‘todo lo que permita degradar las capacidades de la insurgencia para cometer actos terroristas’ son lecciones que los ‘operaciones especiales’ españoles transmiten a los afganos», añade periodista de ABC especializado en Defensa en su blog.

La historia de las operaciones especiales del Ejército de Tierra español, según explica el mismo organismo, se remonta a mediados de los años sesenta. Ese fue el germen de lo que, en 1997, fue el MOE. Su primera acción destacada fue la Operación Romeo-Sierra en la isla de Perejil allá por 2002. Aunque la realidad es que antes ya habían participado en los sucesivos despliegues de Bosnia, Kosovo, Líbano o Mozambique. Por descontado, sus operadores también han colaborado en la lucha contra el terrorismo yihadista de estas y otras tantas regiones.

En palabras de Villarejo, en Afganistán también han llevado la iniciativa de multitud de operaciones ejecutadas por los soldados afganos. «Esto incluye acompañamiento en la ejecución de las citadas operaciones, de cara a asesorar, evaluar y corregir su desempeño en las acciones, así como proporcionar, en caso de necesidad, aquellas capacidades de las cuales todavía carecen, como puede ser la evacuación del personal herido», puntualizaba a nuestro compañero el comandante Diego Sotelo Rodríguez, jefe en 2013 de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOE) desplegada en Afganistán.

GEO

España ha desplegado estos días al GEO para proteger a la legación del país en la capital afgana. El Grupo Especial de Operaciones nació en los años setenta. Para ser más concretos, tras la denominada ‘Masacre de Múnich’. A nivel oficial, la Policía Nacional lo presentó a finales de febrero de 1979, como bien informó el ABC al día siguiente tras calificarla como «una unidad de élite antiterrorista» formada por 58 miembros:

«Los periodistas hemos sido testigos de su maestría en las artes marciales, manejo de todo tipo de armamento y explosivos, así como de su preparación física y psicológica que les habilita como primerísimos especialistas en la difícil tarea de la lucha contra el terrorismo».

Soldados afganos, bajo la supervisión de miembros del MOE
Soldados afganos, bajo la supervisión de miembros del MOE – EMAD

Por aquel entonces, los integrantes eran «expertos paracaidistas, buceadores de combate, especialistas de primera en tiro de precisión, escaladores» y artistas en el arte de manejar explosivos. Con todo, aquel día el capitán de Infantería Ernesto García-Quijada Romero, al frente de la unidad, hizo una importante puntualización a los medios de comunicación. «Somos un grupo especializado, sí; preparado para una tarea difícil y de responsabilidad, pero somos humanos. Ni tenemos ambición de heroísmo, ni buscamos otra gloria que la del deber cumplido». Máxima que han mantenido inviolable desde el principio y que repitieron a ABC allá por 1996, en una entrevista tan extensa como reveladora. «Aquí no hay ningún “Rambo”, sencillamente tenemos que estar preparados para desarrollar un trabajo especializado».

La panoplia de fusiles de asalto del GEO es amplia, y en la misma destacan los muchos modelos de la firma Heckler & Koch (entre ellos, el popular G-36), el SIG-SAUER SWAT Y COMMANDO (del calibre 5,56) o el también curioso y moderno FN F2000, de fabricación belga. Tampoco se quedan atrás, en lo que a variedad se refiere, los fusiles de francotirador, ya que el Grupo Especial de Operaciones atesora desde el vetusto pero efectivo Mauser SP-66, hasta el PSG-1 o varios SAKO (empresa finlandesa que se ha posicionado gracias a la potencia y precisión de sus armas). Todas ellas, las herederas de aquellas que, en 1981, se hicieron famosas en Barcelona.

Francia y Alemania

Europa participó también con sus soldados de élite. Alemania envió al KSK o ‘Comando de Fuerzas Especiales’. Sorprende que, aunque los germanos fueron pioneros en la creación de grupos antiterroristas como el GSG9 –copiado a la postre por una infinidad de países–, no fue hasta 1996 cuando nació esta unidad. Reclutados de las tropas aerotransportadas, sus miembros deben superar un duro entrenamiento en la Selva Negra en el que se incluye, por ejemplo, una marcha de 100 horas con una carga pesada.

Como otros tantos, fueron concebidos para desplegarse por tierra, mar, aire y para superar temperaturas extremas. Son expertos en armas, comunicaciones y portan una característica boina marrón. En los últimos años, no obstante, han saltado a los medios por su parcial disolución después de que el Gobierno descubriera que entre sus miembros había neonazis.

Según Garvi, entre las tropas francesas destaca el 13º Regimiento de Dragones Paracaidistas. Tal y como explica el gobierno galo en su página web, ya durante la Primera Guerra Mundial esta unidad se distinguió por combatir con extrema valentía en las batallas de Ypres Verdún. «Convertido en paracaidista en 1952, participó en operaciones en Argelia antes de ser repatriado a Francia, donde se transformó en un regimiento de investigación de inteligencia en 1963. Ahora realiza todas las operaciones externas en las que participa nuestro país», afirma el Ministerio de Defensa del país. En la práctica, y además de las misiones más típicas, se dedican a evaluar la situación estratégica del territorio enemigo o analizar armamento.


Fuenteabc.es
Fecha de publicaciónagosto 19, 2021

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